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EN EL SALVADOR Privatizaciones de tercera generación.

Por Pacífico Chávez.

Comencemos planteando que la razón de fundar un Estado, con una estructura y organización definida, es para administrar y atender las demandas básicas de la población en el territorio, necesidades que deben ser garantizadas: salud, educación, trabajo, vivienda, seguridad, etc.

Los impuestos son recaudados y distribuidos en el presupuesto de cada ministerio, secretaria, dirección, con el objetivo de designar responsabilidades y prestar el servicio requerido por la población.

Desde hace un par de semanas está “en discusión” el proyecto de ley de Asocio Público Privado, en este proyecto derogan la que ya existe, reemplazándola por esta nueva que tiene algunos puntos que vale la pena señalar:

1- Coloqué entre comillas la frase “en discusión”, porque los diputados de Nuevas Ideas y sus aliados en la práctica no discuten los proyectos de Ley que les envían desde presidencia, una buena parte de los proyectos de ley pasan por dispensa de tramite en el pleno, es decir no se discuten en ninguna Comisión y las que llegan a una, simplemente los diputados mencionados llegan a elogiarse, y si se da el caso de que inviten algún Ministro o representante de igual manera sólo se dedican “tirarse flores” unos a otros, lo que menos se hace es discutir, poner en duda el proyecto no es el objetivo, ni que se les ocurra invitar expertos en el tema que sepan poner “el dedo en la llaga” que señalen los detalles a los que se les debe prestar atención para visualizar las posibles consecuencias o efectos.

2- La nueva Ley de Asocio Publico Privado (LAPP) no excluye de este tipo de contratos servicios de Salud, Educación, Agua, por mencionar alguno de los que son fundamentales para la población, la que existe actualmente si dice explícitamente que excluye estos servicios.

3- En la ley vigente existe una Oficina Fiscalizadora independiente cuya responsabilidad es precisamente poner atención a los detalles del contrato y de su ejecución para que se cumpla como es debido o bien para detener cualquier práctica que no cumpla o este fuera del contrato.

4- El contrato puede ser hasta por 50 años.

Estos dos últimos puntos no son menores, son cambios que abren posibilidades que pueden tener efectos negativos para la población en general.

¿Porque hay que prestarle atención a los Contratos de Asocio Publico Privado? Porque el neoliberalismo ha evolucionado hacia mecanismos de «privatización silenciosa» o por «delegación» que son más sofisticados y políticamente más difíciles de combatir que las ventas directas de los años 90.

El término «neoliberalismo» se usa a veces de forma imprecisa, pero para este articulo en particular vamos a entenderlo como la corriente que prioriza la participación del sector privado en la provisión de bienes y servicios públicos, bajo la teoría de que la competencia y la gestión privada son inherentemente más eficientes que lo público.

Los contratos de Asocio Publico Privado son el “nuevo” modelo por excelencia de la privatización de tercera generación. El Estado no vende el activo, sino que subcontrata durante décadas tanto la financiación como la operación del servicio.

El mecanismo es así: Una empresa privada financia, construye y opera un hospital, una escuela o una cárcel. El Estado le paga una cuota anual durante 50 años. El servicio nunca deja de ser «público» en papel, pero el flujo de caja y la gestión son privados.

Un posible problema: La factura a largo plazo puede ser enormemente superior al costo de la construcción directa. Además, si la empresa quiebra el Estado se queda con un contrato roto y un servicio suspendido.

Joseph Stiglitz, ganador del premio nobel de economía en el 2001, en su libro “El Malestar en la Globalización” señala que las privatizaciones fueron en su mayoría efectuadas por razones ideológicas y como consecuencia sus efectos no llevaron a la población los beneficios prometidos, esto tiene una razón y es que suponen o dan por sentado que los privados pueden satisfacer cualquier necesidad cuando en realidad muchas actividades estatales surgen precisamente porque los privados no ven un mercado rentable, un ejemplo: Las antenas celulares para teléfonos móviles no se instalan en zonas donde no habrá recargas, o bien no facilitan tecnología de conexión a Internet de última generación porque no hay quien pague por algo así en zonas pobres.

Las empresas están para hacer dinero no para hacer beneficencia, regalar les lleva a la quiebra. Un efecto mas de las  privatizaciones es el despido masivo de empleados públicos.

La batalla hoy no es solo contra la «venta», sino contra el «arrendamiento», la «asociación» y la «autonomía de gestión». La nueva privatización se esconde en la letra pequeña de los contratos a 50 años. Nuestra labor como ciudadanos y con mucha mayor responsabilidad para  los diputados, es prestar atención, leer esa letra pequeña y exponer el costo financiero y social oculto que estos modelos trasladan a las futuras generaciones.

“Vamos a hacer una Asociación Público-Privada para construir 10 escuelas nuevas» (Privatización por APP). Pregunta clave: ¿Cuál es el costo total del contrato a 50 años? ¿Es menor que si lo hiciera directamente el gobierno con un préstamo? Estas preguntas y otras mas no pueden dejar de hacerse para bien de todos.