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LIBRO: TRUE CRIME: LA FASCINACIÓN DEL MAL.

POR: JOSÉ GUILLERMO MÁRTIR HIDALGO.

El criminólogo, psicólogo y escritor español Vicente Garrido Genovés, publica “True Crime: la fascinación del mal” en el dos mil veintiuno. El True Crime son narraciones de hechos criminales reales en libros, documentales, series, podcasts u otros formatos. La fascinación por el mal no es simplemente una colección de historias macabras, sino, profundizar por qué nos atrae el mal, cuáles son las consecuencias de esa fascinación y como lo representamos.

La narración de True Crime comprende la mente criminal, la escena del crimen, los investigadores, las víctimas, el juicio y la condena. En opinión de Garrido Genovés, el fenómeno de True Crime puede tener varias funciones valiosas para la sociedad: ayuda a comprender la violencia humana y ofrece un relato con una dimensión educativa y ética. Pero también presenta peligros y dilemas como revictimización y una mezcla malsana de morbo y negocio. El True Crime refleja dimensiones profundas de la condición humana. Su género artístico se ha transformado gracias a Netflix, podcasts y libros de no ficción.

El autor explica la tipología de criminales violentos, describe patrones psicológicos y examina casos emblemáticos como O.J. Simpson, Charles Mason, El Asesino del Zodiaco, El Asedio a Waco, La Masacre de Jonestown y el caso de Asunta Basterra Porto. Asimismo, analiza cómo se representan los hechos reales en documentales, podcasts y series. Estudia el trabajo forense real, en oposición a la estética dramatizada. El bloque más crítico del libro son las víctimas, ya que este género artístico puede trivializarlas, revictimizarlas y explotarlas emocionalmente.

Garrido Genovés, analiza cómo se narran los procesos judiciales en antítesis con los juicios mediáticos. Advierte riesgos como presiones del público, juicio paralelos y simplificaciones del derecho penal. Su reflexión es sobre los riesgos éticos y sociales del True Crime. Aunque, considera que tiene un enorme potencial educativo, social y éticamente transformador, solo si se consume y produce con responsabilidad.

El libro está estructurado en nueve apartados y dieciocho capítulos. En el primero, la fascinación del mal, responde a la pregunta ¿Por qué el mal nos atrae? Y realiza una breve historia del True Crime, desde casos reales narrados en el siglo diecinueve.

El segundo apartado, la mente criminal, examina los factores biológicos, psicológicos y sociales en la violencia extrema. Contrasta psicopatía, sociopatía y trastornos de la personalidad. Estudia el modus operandi, las fases del crimen y los patrones de conducta de asesinos en serie y depredadores sexuales.

En el tercer apartado, la escena del crimen, el autor describe cómo funciona la investigación de un crimen y señala los errores comunes en la ficción. Ya que los documentales y series construyen la escena del crimen como un espectáculo.

El cuarto apartado, las víctimas, el autor observa que el True Crime reduce a las víctimas a instrumentos narrativos. En cambio, examina el impacto del crimen en la familia, en la comunidad y en los sobrevivientes.

El quinto apartado, los investigadores, Garrido Genovés reivindica el trabajo colaborativo y la ciencia forense que discrepa con el mito del detective genio. En el True Crime, el investigador es convertido en villano, héroe o incompetente según la narrativa.

El sexto apartado, el juicio y la justicia, el True Crime narra el juicio como espectáculo y “juicio paralelo”. Por tanto, éste puede ser una herramienta de denuncia o de distorsión pública.

El séptimo apartado, el relato y la cultura True Crime, el autor explica cómo se construye una narración True Crime y como cultura de masas, hay una transformación del consumo de violencia en el ocio.

El octavo apartado, riesgos éticos, el autor profundiza sobre el sufrimiento como producto comercial. A la vez, señala el peligro de convertir el mal real en un consumo rutinario. La repetición despoja al crimen de su gravedad, provocando una banalización del mal.

Y la novena parte, conclusión, Garrido Genovés opina que el True Crime puede educar, denunciar injusticias y fortalecer la cultura democrática, si se hace con ética que amplié la comprensión y no solo alimenté el morbo.

El interés que despierta el True Crime viene de antiguo. Ha venido precedido de la novela negra policial y criminal. Y ha expandido su horizonte hacía una novela de “no ficción”.

Razones que explican este crecimiento es que, el asesinato y otros crímenes violentos ofrecen una narración altamente dramática. Los elementos de suspense y misterio, crean una historia que atrapa al espectador o lector. La segunda razón es, el True Crime presenta un guion clásico: un crimen, un autor y la justicia. Un tercer argumento es, el True Crime se ha convertido en el medio más agudo con el que hacer una comprobación continua de libertades, derechos y obligaciones de la democracia. Al ofrecer una crítica compleja y elaborada de una determinada realidad o fenómeno criminal. Una cuarta razón, el True Crime no solo aporta crítica social a las condiciones que dan lugar al crimen o a la intervención del sistema judicial, nos acerca al aspecto humano, a la psicología y a las experiencias de los protagonistas. Observar un asesinato en la vida real es emocionalmente perturbador, contemplar un asesinato en una obra, nos ofrece la oportunidad de reflexionar sobre la naturaleza de la violencia humana.

Para la evolución del True Crime, han contribuido la aparición de plataformas de televisión de pago y streaming. El documental audiovisual es el producto cultural privilegiado para analizar determinados fenómenos asociados al hecho criminal. La fascinación que ejerce el True Crime presenta diferentes explicaciones. La visión más simplista es que nos fascina el True Crime, porque su contenido es morboso y el ser humano es naturalmente morboso. No obstante, en un sentido más escatológico, el ser humano es un ser finito orientado a la muerte. Leer y reflexionar sobre casos criminales, nos ayuda a experimentar y tratar con la muerte y la destrucción de forma vicaria.

Junto con la muerte, la peor pesadilla del ser humano es que el mundo no tenga sentido, que todo dependa del arbitrio y capricho del azar o de un destino que no podamos controlar. Nos gusta el True Crime porque nos enfrentarnos a lo que podríamos llamar “el lamento de Job”:  la gente no obtiene lo que se merece, el mundo no es “un lugar justo”.

El True Crime nos obliga a la introspección, mirar al “Yo”, al invitado “Interior” que todos tenemos, la sombra de la que habla Jung, nuestra capacidad latente de hacer cosas inmorales y dañinas. El True Crime es uno de los relatos más poderosos para que la sociedad y el ciudadano, se miren al espejo de la vida pública. No hay una única explicación para comprender el atractivo del True Crime.