A la espera del sucesor.
Por: Ruben Montedonico Rodriguez.
Al final, después de tomar un tiempo para que llegasen la mayor cantidad
de geronto-cardenales (“padres de la iglesia”), las autoridades encargadas de los actos
por el fallecimiento de su líder decidieron enterrarlo en un austero lugar
(que el propio occiso había escogido), ajeno a la pompa que exhibe el
sitio donde radica este culto que estima en unos mil 400 millones sus fieles.
Desde entonces, tras hacer estos “padres” -alrededor de un ciento, junto con
algunos miles de seguidores- una visita a la tumba con los restos mortales de Jorge
Mario Bergoglio, pudieron dedicarse al fin principal que los atrajo al pequeño estado:
escoger a un nuevo líder.
El tiempo entre la desaparición de uno, su velatorio y el entierro, fue un
periodo aprovechado para aclarar que Robert Sarah –cardenal africano negro- puede
ser elector al haber nacido en 1945, pero no en junio, como constaba anteriormente,
sino en diciembre, y por tanto “papable”: la norma indica que el elegido deberá
tener menos de 80 años al momento de ser electo; el designio adoptado
en la junta de “padres” se lo adjudicarán a un deseo de su dios.
Asimismo, fue un tiempo en que Giovanni Angelo Becciu, se desistió de su intento en
participar en el cónclave de “padres”. Becciu fue condenado en 2023 -siendo cardenal- a cinco
años y medio de prisión, relacionado principalmente con la compraventa de un edificio.
Al principio de este asunto, Becciu se presentó en la primera asamblea del cónclave
afirmando su derecho a votar argumentando que no hubo una exclusión explícita en su contra.
En cierta manera se parece a la defensa de un exgobernante sectorial uruguayo, que quiere
participar una semana en la campaña electoral de mayo: el ser investigado y estar detenido
no priva al indiciado de derechos, según arguyen los abogados defensores.
Por fin, aclarado el caso Sarah y desaparecido el de Becciu, luego de una serie de
preparativos (que atendieron a medir inicialmente las pretensiones y posibles
alineamientos de los votantes) se comunicó que las juntas para escoger al nuevo líder
se realizarán en la Capilla Sixtina del Vaticano a partir del 7 de mayo. Las mismas se
prolongarán hasta que alguien obtenga la mayoría especial de las voluntades del cuerpo
(hasta 33 votaciones), y de no existir acuerdo, se dispondrá un balotaje entre las
dos candidaturas más votadas.
Como era de esperarse, hay algunos cardenales indeseables entre sus pares: un
peruano sancionado en 2019 tras denuncias de abuso sexual, un estadunidense que -se lo
acusa) de solapar inconductas de algunos curas (se rumora que acalló voces con importantes aportes
económicos) y un argentino ultraconservador del opus dei. Todos fueron partícipes del precónclave
(una suerte de aperitivo) que llama la atención de los medios y da tema para grandes notas y sesudos
análisis, recuentos históricos (que a pocos interesan) en los medios de comunicación, periodistas enviados
y medios de comunicación. No se salva de ser citada ni la colocación de una chimenea por donde en
algún momento saldrá humo blanco para que los católicos digan (en latín) “habemus papam”, expresando
que los cardenales (cumpliendo, supuestamente, la voluntad de su deidad) ya eligieron un nuevo conductor
o líder eclesiástico.
Debe señalarse que entre los más agradecidos con el precónclave y el anuncio que la junta de cardenales iniciará
el día 7 de mayo son los representantes de los medios informativos y los dueños de los mismos, que se aseguran
el cautiverio de una gran cantidad de anhelantes receptores. Dicho de manera muy pragmática, la muerte de un
hombre público como Bergoglio y la elección de su sucesor, atrae atención y tendrá un espacio de primer orden por
los siguientes días, obviamente mucho mayor que las decenas de muertos palestinos bombardeados en Gaza que no
serán tan tenidos en cuenta. aunque se trata de más de 50 mil ultimados y los sobreviven unos millones sin comida,
agua, techo y etcéteras. Eso sí, como si de un común campeonato deportivo se tratase, se hacen apuestas sobre quién de entre cardenales-electores será el sucesor, y dependiendo de diversos factores, los dueños de las empresas de azar dan a conocer eventuales ganancias en caso de aciertos en el nombre.
En nuestra actualidad, los empresarios están alertas para introducirse en todo lo que sea mercantilizable; esta desaparición de un sujeto público y su reemplazo por otro dan la oportunidad a los medios informativos y es aprovechada. Mientras, habrá quienes enseñen a los estudiantes de la profesión que deben plantearse ser “objetivos” (en general, asépticos, sin compromiso), claros y precisos, elementos que se aportan para que todo se comprenda rápidamente y ganar confianza entre los receptores. Más allá de las variantes que pueda generar la práctica respecto a las enseñanzas que se imparten, la mayoría de los que están o a han llegado al Vaticano fueron adiestrados en los lugares de trabajo para inducir, enturbiar con informaciones incompletas o no decir mucha cosa sobre los hechos que deben atender: y cumplen con esos preceptos. Si lo hacen bien, reciben el halago de sus compañeros, de los editores y la felicitación de patrones, que siempre marcan órdenes según van los «ratings» y las publicidades.
Al hurgar entre la centena de kilos de notas vaticanas que medios, analistas y redactores rellenadores
con sus recopilaciones históricas, he podido entresacar algunos detalles que desconocía y que pienso pueden
tener relevancia para el juicio del lector. De esta forma escribí buena parte de lo precedente, deteniéndome en
detalles que, quizá, pasaron por alto otros, tal vez más preocupados por qué nacionalidad tendrá el sustituto
de “Francisco” (¿será el europeo: el más jugado, italiano, Pietro Parolin, no muy joven; el sustituto se anunciará el 9?). Lo importante quedará enterrado: el papel de la mujer; la escogencia sexual; la creciente pobreza mundial; las migraciones; la guerra; el genocidio… Este es un debate que no se circunscribe a la institución católica romana, sino que se debe darse, indefectiblemente, en toda la izquierda.
