Hacia un mundo multipolar.
“Ucrania y el mundo necesita la paz”. Gabriel Bulgakov.
Por Igor Iván Villalta Sorto*
Es imposible obviar los sucesos políticos, sociales y económicos que se suscitan vertiginosamente en este corto periodo de tiempo. El cambio en instituciones que ya no responden a los momentos que vive la humanidad es evidente e incontenible. Hemos visto como Estados Unidos, Rusia y China han votado juntos ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, ante una moción de Ucrania.
El inmenso poder de Estados Unidos a nivel mundial se tambalea, la guerra que se preparó en Ucrania para destruir a Rusia no tuvo los resultados esperados, el propósito de generalizar la guerra en Europa tampoco tuvo resultados, las sanciones económicas y políticas aplicadas por Estados Unidos y Europa contra Rusia tampoco rindieron sus frutos.
Nos encontramos después de estos tres años de guerra en Ucrania con instituciones como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) extremadamente desgastada al grado que Donald Trump se resiste a seguir financiando una institución que surgió después de la Segunda Guerra Mundial y como producto de la guerra fría, descargando la responsabilidad de la defensa de Europa en los mismos europeos. Surgen reclamos de aumento en el gasto militar. Hay que tomar en cuenta que se los está pidiendo el presidente del país que es el primer exportador de armas en el mundo.
Ya en el ámbito local Donald Trump inició un proceso de depuración de instituciones que las considera, de acuerdo a su visión utilitaria y mercantilista, como innecesarias. Los organismos internacionales como las Naciones Unidas también se ven seriamente cuestionadas por su falta de acción ante los acontecimientos. Como en el caso del genocidio en contra del pueblo palestino ha sido un mero espectador. Al grado que muchos se cuestionan si es un organismo obsoleto que habrá que eliminarlo o reformularlo para que permita que este organismo responda a las necesidades de la humanidad como la búsqueda y mantenimiento de la paz.
Con la llegada de Donald Trump a la casa blanca muchas cosas han cambiado, su gobierno rodeado de billonarios y que amenaza en convertirse en un estado oligárquico autoritario. Mantiene a muchos grupos vulnerables preocupados de que los beneficios sociales adquiridos a razón de sangre, dolor y lágrimas terminen en la basura de la historia. Se inaugura una nueva era en donde las élites del poder asaltan el poder formal.
Con las actuales negociaciones de paz entre Rusia y Estados Unidos nos encontramos en primer lugar ante un reconocimiento tácito que un mundo unipolar ha terminado. Hemos pasado de una paz asegurada en la guerra fría entre las dos superpotencias, la Unión Soviética y Estados Unidos, basado en la premisa de la destrucción mutua. Ahora y ante las declaraciones de los principales voceros de ambas partes, nos encontramos ante la necesidad de cooperación entre ambos. Ya el acuerdo no firmado serán las necesidades mutuas.
Y es que hay que tomar en cuenta las realidades de los tiempos, como que a los Estados Unidos ya no le funciona mucho la amenaza y el chantaje de dejar de ser considerado un estado democrático, democrático si sus dirigentes se comportan genuflexos a los designios de Washington. Si no atiendes a los llamados del patrón, eres considerado un estado rebelde, terrorista, narcotraficante y otros epítetos que conducen a que otros estados lo aíslen para no contradecir al jefe.
Luego vienen las sanciones que en el caso particular de Cuba, Nicaragua y Venezuela han sabido resistir a las sanciones económicas, políticas y las agresiones militares. Con Rusia tenemos el ejemplo de que muchas de las compañías multinacionales dejaron de operar en el mercado ruso. La estrategia del gobierno fue crear sus propias empresas ofreciendo los mismos servicios. Dejados los espacios a otros países como China. Como ejemplo tenemos el aumento de su exportación de autos a Rusia de china, todo producto de las sanciones.
Y esas compañías que se retiraron del mercado ruso ahora con las negociaciones buscan regresar al mercado ruso, ante este pedido el gobierno responde que se podría, pero deberían cumplir con ciertos requisitos, como el de instalar sus ventas en todos los territorios que fueron anteriormente de Ucrania y que ahora son controlados por las fuerzas rusas.
Y es que la preocupación de estos tres años de abandono del mercado ruso, para las transnacionales estadounidenses ha provocado pérdidas de 324,000 millones de dólares.
Otro elemento a tomar en cuenta es la oleada de nuevos estados socios de los BRICS, recientemente se han unido 9 piases, entre ellos Turquía, que es miembro de la OTAN. En nuestra América Latina se unen Cuba y Bolivia, en el caso particular de Cuba será un elemento importante para paliar las sanciones y bloqueos impuestos por Estados Unidos en más de seis décadas.
Los momentos son críticos, la discusión protagonizada por Donald Trump y Volodímir Zelensky es el reflejo de la pérdida de poder disuasivo de Estados Unidos y la desesperación de un futuro incierto, se les olvidó la diplomacia y ante el mundo protagonizaron un hecho realmente vergonzoso en donde Trump quería firmar la entrega de un país a las transnacionales estadounidenses.
Este hecho de airados reclamos y gritos nos debe llevar a reflexionar, que no es lo mismo ver la guerra desde la oficina oval, a que sientas a unos 150 metros de distancia, la explosión y olor a pólvora.
*Biologo investigador.
