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POR QUÉ ES TAN COMPLICADO ENTENDER LO DE LA JORNADA COMPRIMIDA Y NO REDUCIDA, CÓMO SE QUIERE IMPONER SIN MÁS.

Por: Róger Hernán Gutiérrez. *

En primera instancia la lucha reivindicativa que los sindicatos tienen es por rebajarla o reducirla, en tanto se tiene claro que a las personas trabajadoras las 8 horas son ya bastante cansadas desarrollarlas, en tanto la forma de producir es estresante y factores conexos como la transportación de ida o regreso al lugar de trabajo y domicilio es bastante pesada yendo parado o sentado; y es por cuanto tales servicios de transporte público no tienen las condiciones de horario, comodidades, no son buenas unidades funcionando y demás aspectos que harían evaluar un servicio de tal naturaleza de bueno y eficiente; y dependiendo del tipo de trabajo, las fuerzas y energía para cumplirlo pueden las horas de trabajo ser muy exigentes a la salud y vida de relación familiar y comunitaria de la persona trabajadora.

Sabemos que hay cuidados que realizar antes y después del trabajo, y llevar la jornada a las 11 horas la comprimiríamos en 4 días, con la salvedad que aumentaríamos un día de descanso—no obstante, en la actualidad hay personas trabajadoras que no laboran las 4 horas del sábado, e incrementan una hora más durante 4 días; sin embargo ello no ha reducido el estrés laboral, tampoco un día más de descanso hace que las tareas y cuidados en la vida privada personal y familiar hayan resuelto y mejorado sustancialmente los cuidados; y los conflictos entre las obligaciones de trabajo y la propia vida o familiar en muchas ocasiones no ha podido ser conciliada, acá hay base para pensar que las empresas desconocen o manifiestan dolo en incorporar las relaciones familiares (C156) a las relaciones laborales.

La reducción del tiempo de trabajo ha sido y es importante ¿por qué? Por ser una reivindicación que permite que la persona trabajadora sea más idónea, se adapte mejor en laborar en el puesto trabajo para bien de su salud, disminuya el estrés—resultado de la carga laboral, las altas metas de producción, de condiciones laborales ambientales físicas, químicas y biológicas (calor, aseo de baños y puestos de trabajo, luz, pausas, otras), y en tanto aspectos tecnológicos han permitido los mejoramientos y ajustes necesarios para hacer el trabajo.

En la actualidad se interpreta como una política activa, conjunto de intervenciones, programas y servicios públicos orientados a mejorar la empleabilidad de las personas desempleadas o trabajadoras y facilitar su inserción en el mercado laboral; que actúa sobre el tiempo de trabajo, pero qué de las supuestas ganancias de productividad y reparto de las mismas entre todos los agentes económicos implicados; esto es realmente la presión para hacer esos cambios en la jornada y horario de trabajo; y sólo decir que será la jornada de lunes a jueves de 11 horas para cumplir la semana laboral legal de 44 horas, pero a qué costo; diciendo que habría un día más de “supuesto descanso”, conocemos que mucho del tiempo de descanso es utilizado para ampliar el trabajo a través de horas extras, lo que significa que el trabajo no para, y por hoy se piensa que serán tres días para ampliar la producción.

Los mecanismos que favorecen la creación de empleo a partir de una disminución de la jornada laboral se basan en dos premisas: reorganizar los tiempos de trabajo o compensar esa

disminución a través del salario; sin embargo, es claro que no se trata de esto, sino de aumentar las horas de trabajo y tampoco aumentar el salario—ni tan siquiera a través de horas extras—

En consecuencia, las diferentes políticas de empleo que actúan reduciendo el tiempo de trabajo se pueden dividir entre aquéllas que inciden directamente en la duración de la jornada laboral, las dirigidas a impulsar el uso del trabajo a tiempo parcial, o las políticas orientadas al reparto de trabajo propiamente dicho. Por ahora no se habla nada de esto, sino de aumento de la producción-productividad, que no se ha informado fehacientemente que tan cierto es, estamos hablando que desde los intereses laborales se desconocen de cuales son las ideas y sustentos que el sector empresarial y gobierno han analizado para imponer tal medida; y nuestros representantes laborales en el CST, no tienen la ética para decirlo, y los compromisos son de no oponerse y dejar que las cosas sucedan sin más, mientras no me afecte a mi ¿cuál es el problema entonces?

Lo otro es que sea de acuerdo al sector, lo que denota esto es que no se tiene claro donde supuestamente se necesita hacerlo, o se quiere hacer en la industria de la maquila de confección que ya existen experiencias que no han cambiado, sino se han convertido en empresas sumamente explotadoras, de alta rotación, que tienen ventajas competitivas (exenciones de impuestos, menor salario mínimo, y protecciones en cuanto a su instalación y protección con legislaciones). Es claro que una medida así no tiene beneficio, en tanto no hay generación de empleo, ni tan siquiera mantenimiento de los niveles de empleo, mucho menos mayor desarrollo de las fuerzas productivas y mejoras sustanciales en las condiciones materiales de existencia.

*Sindicalista salvadoreño.