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AVANCES DE LA CLASE TRABAJADORA, EN MATERIA ADMINISTRATIVA Y JURISDICCIONAL, ESTÁN IMPEDIDOS POR LOS GRUPOS HEGEMÓNICOS.

Por: Róger Hernán Gutiérrez*

Hemos aprendido las lecciones de la historia, que llevaron a situaciones que implicaron niveles altos de violencia y crisis socio política—guerra civil—con graves consecuencias a nivel del empleo, la vida y el bienestar familiar en el país, pareciera que no; el poder económico de una élite denominada oligarquía ha sido siempre el impedimento, y ¿por qué? en tanto el dinero, la ganancia y todos aquellos factores que lleven a identificar en pro ejes de acumulación para una mayor concentración económica y política de la riqueza; y siendo del dominio las variables del proceso, las cuáles el grupo, la élite que tiene el poder dominará por siempre si algo trascendente no pasa y transforma en algo de beneficio para toda la sociedad.

El negocio ha prevalecido como lo más importante del proceso productivo, y para quienes hacen la riqueza—la clase trabajadora— la realidad ha mostrado que nunca han sido tomados en cuenta en nada, ¿es eso justo? para quienes trabajan por un salario o por ingresos sin pedir nada a cambio, más que la certeza de estabilidad laboral, cuando la empresa es formal, con ingresos seguros, protección social permanente, cumplimiento de los derechos en sede administrativa y jurisdiccional, que evite el despido arbitrario e injusto por causas políticas en la mayoría de casos y, la falta de un debido proceso, porque el poder dominante así lo define y requiere para mayores niveles de ganancia.

Pero, y aquéllos que laboran en la informalidad de la economía, eso es otra historia, una mayoría de personas trabajadoras que se van ganando su sobrevivencia a diario; y que ahora el sistema económico dominante los ha desplazado, los ha sacado de su espacio de garantía mínima de ingresos, por cuanto dependen del poder adquisitivo que otros trabajadores tienen para comprarles. Esa realidad de empobrecimiento constante no cambia, a pesar que gobiernos van y vienen, sin el cumplimiento mínimo de lo constitucionalmente aceptado, ese marco jurídico con reglas para unos, pero no para los que acumulan la riqueza, que todos sabemos la manera en que se ha construido y que está claramente en favor de más dominio para la oligarquía y grupo hegemónico de turno en el poder.

El grupo oligárquico gana el conflicto bio psico social, manipulando, sometiendo y destruyendo la vida en pleno, cuando se trata de matar la naturaleza—medio ambiente— y mayores deterioros psico-sociales con el desalojo de las comunidades de sus lugares de origen, con el desalojo cuando se trata de infraestructura para beneficiar el negocio de la vivienda de lujo—aunque siempre ocurren tragedias como en ciudad Marsella II, y la manera de otorgar permisos de construcción sin el debido proceso para el aseguramiento de la vida humana y del medio ambiente.  Y qué decir de lo vial, donde el endeudamiento público es grande por los diferentes préstamos que implican altos costos y, las fallas de los contratos civiles algunos dolosos para realizar las obras que afectan la vida humana y la naturaleza, incrementando los déficits fiscales por el mal uso de fondos de parte de las empresas que se contratan para hacerlas y fallas en el control institucional.

Y qué decir de las diferentes vías terrestres, cooptación y privatización de lugares públicos para el fomento turístico como eje de acumulación de grupos inversores dominantes y para la  transportación de mercadería dentro de la viabilidad de la cadena de suministros, cooptados por el eje de acumulación y poder hegemónico, que prevalece sobre todas las cuestiones vivas, y se interpone e impide a que el país tenga un desarrollo económico social con más equidad para beneficio de todos; determinándose así avances sustanciosos en materia democrática, lo que en pocas palabras sería una existencia donde la corrupción no impere y se respeten a cabalidad los derechos humanos.

Pero por todos lados donde se mira, no se observa con claridad el modelo del grupo hegemónico imperante, y la élite gubernamental que lo dirige ahora con un período mayor que los anteriores gobiernos—seguimos sin una industrialización con alto valor agregado—que genere los empleos suficientes para llenar los déficits que vienen acumulándose con una mayor informalidad. Pero los elementos agregados técnicos y de tecnología aplicada presentan desfases ante la mano de obra poco o nada calificada. Supuestamente, el gobierno va corrigiendo las fallas estructurales de la historia, pero no logra trascender en una lógica económico social diferente y sobre todo transformadora; por hoy el sacrificio es grande en mano de obra despedida en lo público y privado, generando mayor cesantía y sin la oportunidad de ingresos para la subsistencia de hoy y de mañana.  

En este contexto, el nuevo grupo hegemónico no gestiona hasta hoy, aspectos que la población laboral en general vea como positivo, sin usar el chantaje, la manipulación, la cooptación de grupos sindicales, el cierre de espacios con libertad plena, el control poblacional, y vaya de esa manera desmontando resistencias negativas para el país, que se van acumulando para bien o para mal, en tanto no se sabe por la falta de espacios de participación e información con datos de si vamos desbloqueando para el avance democrático, en clara inclusión a diferencia del pasado.

*Sindicalista salvadoreño.