¿Partido sin ideología?
Por: José Meléndez.
Un empresario salvadoreño que dirige una corporación tecnológica internacional con presencia en el país ostenta una posición en la jerarquía social que le confiere estatus privilegiado, respeto, prestigio e influencia. Por otro lado, un empleado que percibe el salario mínimo se enfoca en subsistir y carece de influencia. No obstante, ambos pueden afirmar con orgullo su pertenencia a un partido que se define sin ideología (Nuevas Ideas). Sin embargo, el empresario y el obrero tienen una identidad de clase que los separa y los condiciona a percibir la realidad desde perspectivas ideológicas distintas.
Cuando se habla de ideología, nos referimos al sistema organizado de ideas, creencias y valores que determina cómo una persona o un grupo interpreta la realidad y actúa en la sociedad. Es inherente a la condición humana, no en un sentido biológico ni innato, sino como consecuencia inevitable de nuestra vida en sociedad, y trasciende la militancia partidista. Incluso declararse «apolítico» o «neutral» constituye una postura ideológica.
La secretaria de propaganda oficialista busca eliminar los conceptos de izquierda y derecha, no para promover la igualdad, sino para evitar la formación de lo que denominan “grupos sociales disconformes”.
No obstante, la lucha social no desaparece si se borran los conceptos de izquierda o de derecha. Estos conceptos son valiosas herramientas políticas e históricas para organizar diferentes ideologías, pero las tensiones sociales, las desigualdades y las demandas colectivas existen independientemente de ellos. Si los bloques tradicionales de izquierda y derecha dejaran de existir, la lucha social se transformaría y se articularía en torno a nuevas divisiones. Sin embargo, la maquinaria de propaganda gubernamental presenta al partido N.I. como carente de ideología; una retórica que responde a una estrategia pragmática para diferenciarse de los partidos tradicionales y atraer a una base social diversa. No puede negarse que el partido oficialista cuenta con los recursos para influir en gran parte de la población y promover la anti ideología partidaria; pero no puede eliminar con ningún tipo de borrador las diferencias ideológicas entre sus miembros, ni las consecuencias al interior de su partido.
Para cerrar. El concepto de ideología no se enmarca en los símbolos o color de una bandera. Nuevas Ideas, en sus inicios, fue un movimiento de paso y solo entonces adoptó una postura horizontal. Actualmente es un partido con una estructura que aplica el verticalismo y un marcado elitismo, donde la clase dirigente y los privilegiados mantienen la idea de Juntos, pero no revueltos.
Esa realidad despoja a Nuevas Ideas del membrete propagandístico de ser un partido sin ideología.
