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GAZA: UNA INVESTIGACIÓN SOBRE SU MARTIRIO

Por: José Guillermo Mártir Hidalgo.

Norman Gary Finkelstein es un politólogo e historiador estadounidense. En 2018 publicó “Gaza: una investigación sobre su martirio”. La tesis central del libro es que las grandes ofensivas israelíes contra Gaza no fueron guerras defensivas, sino operaciones dirigidas contra una población civil. Según Finkelstein, el relato israelí de la «autodefensa» no resiste el examen de los hechos y se sostiene mediante la propaganda y la complicidad de instituciones internacionales.

El libro «no trata sobre Gaza, sino sobre lo que se le ha hecho a Gaza». Examina con rigor el bloqueo militar y económico, así como las ofensivas del ejército israelí contra el territorio. También analiza la respuesta del derecho internacional y de los organismos de derechos humanos ante estos hechos.

Finkelstein sostiene que la narrativa dominante en Occidente presenta los acontecimientos de manera sesgada: minimiza el sufrimiento de la población palestina y justifica las acciones militares israelíes. A su juicio, Gaza ha sido sometida a un proceso continuo de castigo colectivo. El bloqueo y las operaciones militares han tenido un enorme costo humano, mientras que los organismos internacionales que documentan estos hechos son desacreditados cuando sus conclusiones resultan incómodas. Finkelstein examina cómo los gobiernos, los medios de comunicación y los grupos de presión construyen la opinión pública sobre Gaza. Las víctimas palestinas reciben menos atención mediática, las presuntas violaciones del derecho internacional suelen presentarse de manera desigual y la opinión pública occidental recibe información incompleta.

El libro analiza dos operaciones en Gaza a partir de informes oficiales de las Naciones Unidas, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, el Ejército israelí y los informes Turkel y Goldstone. La primera parte está dedicada a la Operación Plomo Fundido, la ofensiva israelí contra Gaza entre diciembre de 2008 y enero de 2009. Finkelstein examina la narrativa oficial de la «legítima defensa» y sostiene que el ataque buscaba restablecer la «capacidad de disuasión» del ejército israelí y hacer fracasar las iniciativas diplomáticas de paz. También analiza la estrategia de comunicación pública de Israel, conocida como hasbará, y rebate los argumentos sobre el uso de escudos humanos por parte de las milicias palestinas.

La segunda parte se centra en el Informe Goldstone, resultado de la investigación de las Naciones Unidas sobre la Operación Plomo Fundido. El juez sudafricano Richard Goldstone, quien se ha declarado sionista, presidió la misión de las Naciones Unidas. El informe documentó crímenes de guerra cometidos por las fuerzas armadas israelíes. En 2011, Goldstone publicó en The Washington Post una rectificación parcial de su informe. Finkelstein sostiene que se retractó tras sufrir enormes presiones políticas y mediáticas.

La tercera parte trata sobre el Mavi Marmara, uno de los barcos de la flotilla que transportaba ayuda a Gaza e intentaba romper el bloqueo. Finkelstein analiza el abordaje de la embarcación por parte del ejército israelí en 2010, en el que murieron nueve personas, y examina si fue legal realizarlo en aguas internacionales. El Informe Turkel y el informe del comité de las Naciones Unidas, conocido como Informe Palmer, fueron, según el autor, intentos de justificar la legalidad del bloqueo marítimo israelí. Aunque ambos informes se contradicen, Finkelstein considera que buscaron mejorar la imagen de Israel.

La cuarta parte aborda la Operación Margen Protector, nombre de la ofensiva lanzada en julio y agosto de 2014. El autor critica a Amnistía Internacional y al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, a quienes acusa de «traición» por no haber adoptado una postura suficientemente firme. Sostiene que la ocupación de Gaza viola el derecho internacional. Los informes documentan los bombardeos y la invasión terrestre, y contrastan las cifras de víctimas civiles y de infraestructura destruida con las justificaciones basadas en la autodefensa. Finkelstein también cuestiona lo que considera supuestos de neutralidad y el uso de fuentes de inteligencia sin la debida verificación, pues, a su juicio, esto diluye la responsabilidad legal por las violaciones cometidas en Gaza.

El autor analiza la ocupación de los territorios palestinos a la luz de los marcos normativos establecidos por la Carta de las Naciones Unidas y los Convenios de Ginebra. En su análisis crítico del conflicto entre Israel y Gaza, durante el periodo comprendido entre 2008 y 2014, concluye que Israel no puede invocar el derecho a la autodefensa ignorando el contexto de ocupación y bloqueo. La potencia ocupante, señala, tiene obligaciones legales específicas. Finkelstein considera que Amnistía Internacional y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas fueron excesivamente cautelosos, adoptaron una falsa equivalencia entre las partes y no denunciaron la asimetría del conflicto. Así, las principales guerras de Gaza entre 2008 y 2014 no habrían sido episodios aislados de autodefensa israelí, sino parte de una política más amplia de castigo y control sobre una población sometida a bloqueo.

En octubre de 2026, Finkelstein publicó “Los sepultureros de Gaza: una investigación sobre la corrupción en las altas esferas”, continuación y actualización de su estudio sobre el conflicto en Gaza. Esta obra se suma a su trabajo anterior sobre el tema, “Gaza: una investigación sobre su martirio”.

Finkelstein pone al descubierto el cinismo político que, según él, se esconde tras la matanza de alta tecnología perpetrada por Israel en Gaza. Dirige su mirada crítica hacia los facilitadores globales del genocidio: quienes distorsionan la verdad y manipulan la justicia mientras se venden al poder y a los privilegios. Expone cómo un representante de las Naciones Unidas dio credibilidad a una campaña israelí de desprestigio; cómo funcionarios del principal tribunal del mundo pervirtieron el derecho internacional en defensa de Israel; y cómo intelectuales críticos de Israel acabaron presentando como guerra lo que el autor califica de genocidio puro y duro.