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¡HORRORIS CAUSA!

POR: MIGUEL BLANDINO.

En estos tiempos en los que cualquier tarado usando la Inteligencia Artificial puede producir noticias, obras musicales, literarias, cinematográficas, tesis doctorales, etc., o dar clases para enseñar idiomas, dar instrucciones para hacer cirugía estética o reparar lavadoras o motores de naves interestelares, las universidades en países como El Salvador poco a poco van a quedar convertidas en dormitorios para eventos electorales, deportivos, o para invitados internacionales a reuniones de aplauso al gran líder.

El escaso interés por el financiamiento estatal para la única universidad pública y la recomendación a la juventud por parte de una alta representante política y diputada oficialista, en el sentido de que en el país vale más que los estudiantes aprendan fontanería o jardinería que ir a perder cuatro o cinco años en busca de una licenciatura. En otras palabras, que se preparen para servir en los cargos de reparación y limpieza de una economía hotelera, dedicada al turismo extranjero. Extranjero, porque los salarios salvadoreños no cubren los costos de los hoteles y restaurantes no son asequibles para trabajadores nativos.

Los resultados de la prueba PISA de la OCDE, que pone a El Salvador entre los peor evaluados son reveladores del escaso interés gubernamental por la educación.
Todos los estudiantes que fueron evaluados son producto del sistema educativo implementado por bukele desde que llegó al gobierno en 2019 y que actualmente tiene a una soldada a cargo del Ministerio de Educación.
La prueba midió la comprensión lectora de alumnos de quince años de edad, o sea, con 9 años de escolaridad. Todos son producto de la educación de las nuevas ideas de bukele: no comprenden lo que leen.
Los alumnos de bukele son incapaces para resolver los rudimentos de la aritmética básica. Al final de la educación secundaria no saben multiplicar ni dividir.
La disminución del presupuesto para la Universidad de El Salvador (UES), o el injustificado atraso de los desembolsos, dan como resultado la deserción de los profesionales y la pérdida de la experiencia acumulada por la comunidad académica.
El resultado de toda la política educativa de bukele se puede medir al comparar la pérdida del interés juvenil por alcanzar una licenciatura o un doctorado. Hasta hace pocos años la demanda de ingreso a las carreras universitarias era de cerca de 24 mil bachilleres cada año. En 2026, la cifra ya está cerca de la mitad: 12 mil 300.
Y sigue cayendo. O sea, tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo, el sistema educativo salvadoreño revela las metas que se ha trazado el gobierno de la ultraderecha.
Cuando se observan los datos en otras áreas de la vida nacional, como la depredación ambiental de las zonas RAMSAR y la aniquilación de todos los humedales, en favor de la construcción de infraestructuras aeroportuarias, hoteleras, de apartamentos de lujo; o la reactivación de la minería, a costa de la existencia del único río de importancia hídrica y su cuenca; la privatización de los servicios de salud pública; la persecución de los trabajadores del sector informal, que representan el 70% de la población económicamente activa; la minería de criptomonedas y la economía subterránea para el lavado de activos; la destrucción acelerada de la agricultura, etc., la ruta hacia la despoblación es evidente. La gente pobre es un estorbo.
Para bukele y sus socios el territorio es lo que les interesa.