Las dos muertes: el Estado salvadoreño niega a los niños el derecho a soñar.
Por Mauricio Manzano.
«Que es peor… un niño de 12 años con cadena perpetua, o un niño de 12 años con un fusil controlando un barrio».
Esta inhumana y cruel frase fue pronunciada por el gobierno ilegal de El Salvador.
Es importante desmantelarla porque representa la renuncia total del Estado a su única función legítima: proteger y potenciar la vida, no solo administrar la muerte o el encierro.
Cuando un gobernante pregunta qué es peor, si el fusil o la cadena perpetua para un niño, lo que está confesando es que su gobierno ha fracasado. La frase es un engaño retórico diseñado para que la manada elija entre dos formas de aniquilar la infancia, eliminando la única opción que justifica la existencia de una civilización, a la oportunidad de ser niño.
El dictador presenta estas dos opciones como si fueran leyes de la naturaleza, cuando son decisiones políticas.
El fusil es el resultado de décadas de abandono, donde las élites prefirieron la inmoralidad de la riqueza y el poder antes que invertir en escuelas, parques y salud. El niño con el fusil es el síntoma de un estado ausente.
La cadena perpetua es la solución del Estado cobarde. En lugar de rescatar al niño de 12 años, decide enterrarlo en vida. Un sistema que cree que la única forma de salvar a la sociedad es sepultar a sus niños en cárceles de máxima seguridad, es un sistema que ha perdido su moralidad.
Al no ofrecer otra opción, el régimen oculta deliberadamente que existe la inversión social, la rehabilitación, el apoyo a la familia y la educación de calidad.
El dictador prefiere la cárcel porque es más barata para la propaganda y más efectiva para el control social. Una escuela requiere años para dar frutos; una celda de máxima seguridad da «me gusta» en redes sociales de inmediato.
La frase revela una visión inhumana: para el poder, ese niño de 12 años no es un sujeto de derechos, sino un residuo social. Si usa el fusil, es un monstruo; si va a cadena perpetua, es una cifra. En ninguna de las dos opciones el niño es visto como una vida con potencial de transformación.
Es una declaración expresa que este regimen a borrado a los niños el derecho a una tercera opción, los está obligando a elegir entre dos horrores. Quien da a elegir entre el veneno y la espada, no quiere el bienestar ni un futuro desarrollo de la niñez. Que equivocado está este dictador, el sentido de la política no es decidir qué castigo es menos cruel, sino evitar que el niño llegue siquiera a tocar un arma. El éxito de un país se mide por sus pupitres, no por sus barrotes.
Es una frase cargada de maldad. Las preguntan antes de esta visión cruel es ¿Dónde están los libros? ¿Dónde está el arte? ¿Dónde esta el deporte? ¿Dónde está el futuro?. Si la respuesta es el silencio y la represión lo unico que deja ver esta dictadura es que se alimenta del miedo y del odio. Un niño de 12 años no es responsable del entorno que lo rodea. Los responsables son los adultos en el poder que negociaron con pandillas en el pasado y los que hoy prefieren construir cárceles antes que esperanza. Esta cruel frase es el espejo de una sociedad fracasada que niega a la niñez la dignidad y el derecho a soñar.
