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El Salvador. CÓMO OBSERVAMOS EL TRABAJO EN UN RÉGIMEN AUTORITARIO, ES EL EMPLEO/OCUPACIÓN UNA VARIABLE QUE MEJORA EL TRABAJO DECENTE.

Por: Róger Hernán Gutiérrez. *

Trabajo no es aquella acción que se retribuye con un salario, si así fuera significa que es una realidad que menosprecia la actividad humana por conseguir ingresos que permitan una subsistencia mínima. La versión de trabajo—es la acción humana que permitiría alcanzar ingresos para un mínimum vital, es decir una acción que signifique alcanzar de manera constante y segura las necesidades primordiales. Ese mínimo hoy 408.80 y los análisis son que no cubre el costo de vida, y hay que distribuirlo en lo más necesario la alimentación, pero y lo demás cómo se cubre; y esto dentro del campo de la formalidad, la mayoría de personas accionan en la informalidad para cubrir sus necesidades básicas: alimentación, cobijo, transporte, otras necesidades como vivienda, salud, educación, seguridad ciudadana, recreación, no las tienen.

La causa un régimen autoritario, no, simplemente un contexto así lo agrava. El aparato del Estado como lo conocemos, no funciona, y la historia ha demostrado que los gobernantes sólo buscan los votos y una vez obtenidos comienzan sus funciones en ejercicios de un poder con menosprecio a la mayoría de personas que no tienen un trabajo remunerado; y para los que lo tienen es sin políticas de empleo y salariales que permitan mejorar su estatus laboral. Son gobernantes que no generan políticas públicas que trabajen el desarrollo del país, y no sólo de una élite que se beneficia de toda la acción humana para obtener ingresos para vivir. Un régimen autoritario anula los derechos humanos, es un régimen que gobierna en todo momento sin un estatus democrático, por cuanto los elementos jurídicos y administrativos de protección ciudadana no existen.

Un trabajo decente, está asociado a promover un crecimiento económico sostenido y sustentable, incluyente a todos y, no para la élite que gobierna y los grupos económicos que lo respaldan. Un pleno empleo, sería para todos, no se trata de un trabajo de subsistencia sino claramente productivo, para lograrlo es necesario trabajar por reducir el empleo, el actual régimen no presenta—datos—que muestren si esto se reduce o está aumentando constantemente; si introducimos la información de recortes de personal (despidos) que hemos tenido en estos últimos tres años, en el sector privado como público, aumentado los que se perdieron durante la pandemia, nadie en su sano juicio dirá que se trabaja por reducir el desempleo; además la productividad como elemento de eficiencia en el proceso productivo de bienes y servicios, no se tiene en el país.

El trabajo forzoso, hay cierto control, pero los entornos laborales son inseguros y con claros incumplimientos y el respeto a los derechos laborales. Con el desalojo de las personas que laboran en las calles y en lugares de alta plusvalía, es claro que el ámbito del trabajo es inseguro

y hasta violento; igualmente los salarios que se pagan no son dignos, no cubren las necesidades vitales para una subsistencia personal y mucho menos familiar. Las medidas como los agro-mercados, subir unilateralmente el salario mínimo, obstruir el ejercicio sindical, someter las necesidades humanas a condiciones de una alta pauperización, someterse a condiciones financieras de exigencia de organismos financieros internacionales como el FMI, entre otras, son todas claras formas de un régimen autoritario, que se nutre de los silencios forzados, la desinformación y la ausencia de libertades. Los niños, niñas y adolescentes, trabajan en este país en diferentes tipos de trabajo que anula sus derechos a educación y desarrollo social.

El trabajo decente y como lo conocemos no funciona como un criterio transversal, que permita evaluar todo como sistema de producción, y no es como lo mencionan estar registrados en las planillas del seguro social, una existencia de empleo puramente formal. Es un parámetro donde dejan de estar activos muchos trabajadores(as) que pasan a estados de cesantía cuasi permanentes, sobre todo los que presentan edades adultas y jóvenes. Recordamos cuando se ratificó el convenio 102, que se eliminó el derecho al pago por cesantía y por prestaciones familiares, significando una total discriminación de derechos. Hablamos de que el régimen de turno debe garantizar los derechos, para desmentir que se trata de un régimen totalmente autoritario y autocrático.

Debe ser un régimen garante de ingresos necesarios y suficientes, cobertura a seguridad social—salud y previsión social plena, no obstante, la reforma de pensiones continúa en el limbo, las propuestas y el debate público carecen de la fuerza social, para que el régimen pueda tomarlo en cuenta, los ambientes de trabajo no están libres de violencia; a) la ejercida en las relaciones laborales altamente jerarquizadas; b) la anulación de los ejercicios sindicales en sede administrativa y en las empresas; c) existencia de una alta discriminación por razones de género y diversidad sexual, así como de edad (jóvenes y adultez mayor), d) falta de formación profesional (para trabajadores semi y no calificados), e) Ausencia de mecanismos eficaces de quejas, demandas y reparación de víctimas de la violencia socio-laboral.

*Sindicalista salvadoreño.