Clarividente manipula y corrompe a alcalde francés, le pagaba sus servicios nigrománticos con dinero del erario
No somos animales, sino la especie dominante, y no nos resignamos a estar a expensas del azar, de la casualidad… nos gusta anticiparnos al futuro. Si los dioses marcan nuestro destino; pues preguntemosles qué nos tienen deparado.
Por: Fabian Acosta Rico
[dropcap]S[/dropcap] í, el destino, como voluntad de los númenes o de Dios, hace que cobre sentido nuestra existencia y le da rumbo a nuestra vida. Pero ¿dónde están los dioses o el Creador para preguntarles qué nos tienen deparado? Pueblos antiguos los vieron desplazarse en los cielos: el sol, los planetas, las estrellas, todos los cuerpos celestiales son divinidades que rigen con sus desplazamientos cósmicos el devenir de la creación.
Firme en esta creencia está la astrología, ciencia sagrada, milenaria, demeritada por el monoteísmo teísta católico romano por ser una persistencia de las viejas creencias politeístas y paganas. Otras mancias o artes adivinatorias como la cartomancia, quiromancia, ornitomancia y no se diga la nigromancia o la locución con los muertos prometen anticipar nuestro futuro consultando a los viejos arcanos o a los espíritus.
Por su parte, la ciencia, que ha desmentido todas estas arcanas artes, siempre ha sido predictiva con los fenómenos naturales, está en sus bases con el principio de causalidad por delante; lo difícil es aventurarse a hacer vaticinios con los fenómenos sociales y con los humanos. No le voy a preguntar, al menos no por el momento, a una computadora o a un programa que me diga mi porvenir (aunque valdría decir que ya existen programas computacionales que levantan cartas astrales y las interpretan).
Con todo, hay gente que sigue consultando al viejo brujo o a la clarividente de toda la vida. Recordemos que en los años sesenta del siglo pasado hubo toda una revolución neo-espiritualista llamada la New Age de la que quedan rescoldos culturales, en movimientos anti-modernos, que abogan por un regreso de los conocimientos y las creencias ancestrales. Por todo lo anterior, no debería extrañarnos el caso de un alcalde francés que terminó siendo manipulado y corrompido por una clarividente a la que le proporcionó grandes sumas de dinero provenientes de sus contribuyentes.
La ciudad es Agda, situada en las costas mediterráneas francesas, afamada por la belleza de sus playas; la cual recibe los rayos del sol todos los días del año; pero también es conocida por ser el lugar que alberga a la comunidad swinger más grande de Europa. Decenas de miles de parejas acuden a la localidad, provenientes de todas las latitudes, para participar en el intercambio de acompañantes sexuales.
Puede entenderse que uno de los principales ingresos de la ciudad resulte de este turismo sexual. Por si esto no fuera ya bastante escandaloso, el lugar ganó notoriedad por el caso del alcalde Gilles d’Ettore, un hombre que además formó parte del servicio secreto y la policía. La adivina, Sofía Martínez, es acusada por las leyes francesas de malversar fondos en perjuicio del alcalde; y este es señalado de gastar grandes cantidades del erario en esta pitonisa.
La adivina era reconocida en el medio como una nigromante, es decir, que posee la habilidad de hablar con los muertos. Esta fama le granjeó la confianza del alcalde, quien le pidió contactar con su padre difunto, proeza espírita que supuestamente logró; durante las sesiones telefónicas o presenciales, la nigromante alteraba la voz simulando ser el padre. Con este engaño tuvo cautivo y manipulado a su cliente durante cuatro años. Y vaya que le supo montar toda una parafernalia al munícipe, pues le hablaban por teléfono voces extrañas de supuestos muertos o incluso de ángeles solicitándole ayudar a la adivina.
Se aprovechó esta supuesta psíquica de su crédulo consultante, a quien de nada le sirvió su entrenamiento de oficial del servicio secreto. Obediente a las supuestas voces angelicales o de ultratumba, le pagó, con dinero de los contribuyentes, a Martínez y a su familia lujosas vacaciones en Polinesia y Tailandia. Estas mismas voces le ordenaron contratar, para trabajar en el ayuntamiento, a familiares de la clarividente y hasta le indicaron proporcionarle dinero para remodelar su casa. Empresas contratadas por el ayuntamiento realizaron los trabajos de manera gratuita como un favor personal para con el municipio.
El abogado que lleva el caso del alcalde se ha convertido en toda una celebridad menor; en declaraciones que ha hecho a los medios, ha aclarado que su cliente es un hombre inteligente con trayectoria política en el servicio público a quien una manipuladora, con supuestos dones espirituales, supo encontrarle una vulnerabilidad emocional, el asunto de su padre, y la supo aprovechar para explotarlo.
El abogado de la supuesta clarividencia, Luc Abratkiewicz, la defiende argumentando que no fue un caso de manipulación, sino de abuso de confianza y que su clienta tiene probadas habilidades clarividentes de las que pueden dar testimonio varios de sus consultantes, entre los que hay médicos y arquitectos.
Lo que la nigromante no le supo adivinar al alcalde fue todo este escándalo que le costó el puesto y la cárcel. Los muertos ya no regresan salvo el 2 de noviembre si les montan su respectivo altar. Así que más vale no fiarse de quien diga hablar con los muertos.
*Universidad de Guadalajara – México
