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En México, la Iglesia católica reconoce su alejamiento del pueblo

Basándose en una amplia encuesta sobre el terreno, los obispos mexicanos han enviado un informe al Vaticano en el que constatan un cierto distanciamiento entre la Iglesia y la población. Hacen una autocrítica sin concesiones, señalando en particular la falta de escucha y la prevalencia del «clericalismo».

La Iglesia en la tierra de la Virgen de Guadalupe estaría en crisis espiritual. Esta es la conclusión de un informe de la Conferencia del Episcopado mexicano (CEM) -el segundo país del mundo en número de católicos, con cerca de 100 millones de bautizados- tras una encuesta de campo en 75 de las 79 diócesis del país, realizada en el marco del Sínodo sobre el futuro de la Iglesia.

«Hemos escuchado poco o nada a personas aisladas, niños, adolescentes, jóvenes, personas que viven en la calle, homosexuales, mujeres violadas, empresarios y políticos, comunicadores y profesionales en general», reconoce sin tapujos el episcopado, que también se refiere a las dificultades para llegar realmente a las poblaciones indígenas.

77,7% de católicos en México

En México, la proporción de católicos no deja de disminuir: del 89,7% de la población en 1990 al 77,7% en 2020. «En un éxodo silencioso, se alejan de la práctica sacramental, aunque sigan llamándose católicos», señalan los obispos. «Desde niños, ir a la iglesia ha sido un hecho social», dice Marely Mora, bautizada y confirmada. Esta mujer de alrededor de 40 años dice estar ahora desvinculada: «No tengo religión, pero no soy atea, tengo una espiritualidad. Me gusta seguir corrientes filosóficas para responder a mis preguntas».

En un país que acaba de despenalizar el aborto y legalizar el matrimonio homosexual, los jóvenes tienden a alejarse de la Iglesia católica. Feminista, Marely Mora dice estar resentida con las religiones en general por «reprimir» su libertad y a los fieles, a los que ve «como personas obedientes».

«Una versión más libre de la fe»

Salvador Ávila, rector de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, admite una «crisis relacional», de la que culpa en parte a la televisión y las redes sociales: «Quizá los jóvenes no entienden el mensaje de Jesucristo, dudan de la forma de vivir su fe».

Fred Palafox, periodista del medio Contexto de la palabra, que cubre noticias religiosas y cristianas, confirma el alejamiento de los mexicanos de la religión. «La gran mayoría está bautizada, pero ¿cuántos practican? Si antes las iglesias estaban llenas, ahora van a misa el 30 o 40% de los bautizados». Para él, este distanciamiento no solo afecta al catolicismo: «Antes, algunos se pasaban a la religión evangélica, pero ahora es una versión más libre de la fe, porque los mexicanos siguen siendo creyentes, espirituales».

Sin embargo, los obispos del país señalan concretamente un marcado «clericalismo» en la Iglesia católica, sobre todo por parte del episcopado. Sacerdotes y laicos denuncian su frustración por el ejercicio de la autoridad, que se confunde con el «poder». «Parece que lo único que queda es obedecer y callar, lo que mata el espíritu, el entusiasmo y la creatividad», dice el informe.

Según Fred Palafox, buen conocedor de las interioridades de la Iglesia, es necesaria «una profunda reforma», mientras que, en su opinión, «los obispos están fuera de onda»: «Algunos se han quedado en la época de Juan Pablo II» y han «olvidado la doctrina social de la Iglesia».

«Tenemos que desarrollar iniciativas en marcha».

El periodista de Contexto de la palabra hace la misma observación que la CEM sobre la acogida de indígenas y minorías sexuales «mientras el papa Francisco se muestra abierto». Además, durante su visita al país en 2016, el primer papa latinoamericano había aleccionado a los obispos mexicanos, pidiéndoles que prefirieran la cercanía y «lo que es humilde».

¿Cuáles son las respuestas de la Iglesia mexicana a esta desafección? Monseñor Ávila dice estar convencido de que los fieles «participan en las grandes celebraciones» y siguen apegados a una forma de religiosidad popular que se expresa en los santuarios y en la devoción a la Virgen de Guadalupe. «La fe se asocia a menudo con: ‘Siéntate, estate quieto, cierra los ojos y reza’. Pero para revertir la tendencia, necesitamos desarrollar iniciativas en movimiento, como campamentos, peregrinaciones, pero también formación, especialmente a través de la Universidad Pontificia de México».

El Consejo de la CEM inició a principios de esta semana una serie de reuniones en el Vaticano para preparar las visitas ad limina, y sin duda el declive del catolicismo en el país estará en el orden del día.

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El retroceso del catolicismo

Los católicos representaban el 77,7% de la población mexicana en 2020, frente al 88% en 2000, según el último censo decenal del Inegi (el equivalente mexicano del Instituto Nacional de Estadística), publicado en 2021.

Los protestantes, principalmente evangélicos, experimentan un fuerte crecimiento. En 2020 representaban el 11,2% de la población, frente al 7,5% diez años antes.

Además, el número de «sin religión» ha aumentado considerablemente: algo más de 10 millones, es decir, el 8,1% de la población en 2020, frente al 4,7% en 2010. La proporción de agnósticos (creyentes que no pertenecen a ninguna religión) era del 2,5% en 2020.

Fuente: La Croix