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REVISTA: «REACCIONARIOS MADE IN AMERICA».

POR: JOSÉ GUILLERMO MÁRTIR HIDALGO.

La revista Nueva Sociedad, es una publicación latinoamericana, con enfoque en el pensamiento progresista. Dedica su número tres cientos dieciocho, del mes de julio y agosto de dos mil veinticinco, a la extrema derecha estadounidense con el título “Reaccionarios Made in America”. Las razones de dicha dedicatoria son por la transformación del trumpismo y el riesgo democrático, el fortalecimientos de las corrientes reaccionarias, el análisis de nuevos intelectuales y las tendencias de la derecha radical, así como por sus implicaciones globales y regionales.

La introducción titulada “Segunda Página” plantea que el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, es algo más que la repetición de su primera gestión. Se han fortalecido las corrientes reaccionarias y figuras que hasta hace poco eran excentricidades radicales. Carey Robin analiza el trumpismo dos punto cero desde una perspectiva histórica. Éste ha extendido el poder del ejecutivo para hacer cosas que nadie pensó. El historiador Quinn Slobodian considera que la extrema derecha contemporánea, se entiende mejor si se le considera una rama del proyecto neoliberal. Antonella Marty analiza la lucha por conquistar el alma de Estados Unidos. Ayalén Oliva muestra como la Florida se ha transformado en la capital de Make America Great Again (MAGA). Curtis Yarvin apela a que Estados Unidos pierda “la fobia a los dictadores”. Ava Kofman trenza un perfil de Yarvin, quien propone que el presidente sea reemplazado por un Director Ejecutivo de una Corporación (CEO) o un monarca. Yarvin promueve ideas antidemocráticas y distópicas. Evgeny Morozov señala que los magnates tecnológicos, han construido carteras de inversión que funcionan como argumentos filosóficos e impulsan utopías reaccionarias. John S. Huntington indica que, las fronteras entre lo “marginal” y la corriente principal siempre fueron porosas y el trumpismo ha acelerado su radicalización, que pone en juego a las instituciones de la democracia liberal. Daniel Martínez HoSang y Joseph E. Lowndes, abordan las tonalidades multirraciales que ha venido asumiendo la derecha radical.

Andrés Pertierra, es un historiador y escritor cubano-americano, escribe el artículo “Los cubanos votan, otra vez, con los pies”. Sostiene que la emigración en la cuba actual es una forma pasiva de “veto” político. La falta de canales de expresión y la ruptura de la lealtad con el régimen, lleva a muchos cubanos a salir del país. La emigración actual no solo es un fenómeno social y económico, es un indicador de un profundo malestar. Opina que la población cubana ha perdido la fe en que las cosas mejoraran dentro del sistema, por tanto, la alternativa es marcharse del país. “Votar con los pies” es abandonar la isla y una forma visible de expresar rechazo. Este fenómeno, puede tener consecuencias en la estabilidad del régimen y en el futuro demográfico y económico de Cuba.

Daniel Trilling es un periodista británico, escribe “¿Es esto fascismo?”. Manifiesta que los movimientos nacionales y de ultraderecha son fenómenos políticos contemporáneos. Muchas características del “fascismo” reaparecen en las nuevas formas políticas. Reconocer los rasgos de los movimientos actuales y su grado de amenaza para la democracia, exige precisión analítica, más que amplios calificativos.

Juan Elman, politólogo argentino, escribe “Trump 2.0 y las reconfiguraciones de la derecha. Entrevista a Corey Robin”. Este analista político estadounidense declara, que el nuevo mandato de Trump no solo representa un cambio de figura, señala la reconfiguración sustancial de la derecha estadounidense. Es una derecha que combina elementos tradicionales como mercado, orden y nación con nuevas formas de movilización, identidad, Estado fuerte y poder ejecutivo expansivo. Robin incita a reconocer las continuidades y las rupturas, para entender los desafíos que este momento plantea a la democracia y al sistema político.

Nick Serpe, es un escritor estadounidense, es el autor del artículo “Un neoliberalismo del suelo y la sangre. Entrevista a Quinn Slobodian”. Este historiador estadounidense considera que la nueva extrema derecha, no es simplemente una reacción al neoliberalismo, sino, una continuación o derivación del mismo. Discurre que lo que denominamos “neoliberalismo” ha evolucionado a una lógica que combina mercado competitivo, identidades y jerarquías raciales y biológicas. Esta nueva fusión se llama “Neoliberalismo del Suelo y la Sangre”. Entrelaza el capitalismo de mercado con ciencia, genética, evolucionismo y racismo estructural. Slobodian anima a pensar al neoliberalismo como dinámico y mutable, no solo como un programa económico, sino, como un proyecto que puede combinar identidades, jerarquías, nacionalismo y biología.

La periodista y politóloga argentina, Ayalén Oliva, escribe “¿Como se trasformó Florida en la capital MAGA de Estados Unidos?”. Florida era una región periférica dentro de la política estadounidense. Bajo la influencia de Donald Trump, se ha convertido en un centro clave del movimiento MAGA. El ascenso de Florida a “Capital MAGA”, es el resultado de una combinación de factores estructurales, culturales, simbólicos y políticos. Florida se ha convertido en un centro de gravedad de la derecha radical estadounidense. Esta transformación tiene implicaciones en la geografía política de Estados Unidos y como la derecha se proyecta a nivel nacional.

Ava Kofman, periodista estadounidense, escribe “El complot neorreaccionario de Curtis Yarvin”. La periodista señala que Curtis Yarvin se movía en los márgenes del pensamiento político bajo el seudónimo de “Mencius Moldbug”. Ahora, sus ideas radicales se han colado a los ámbitos de poder político real en Estados Unidos. Éste propone una forma de gobierno que sustituya a la democracia liberal, por un CEO-Monarca al mando del Estado. Su proyecto es profundamente antidemocrático y tecnocrático. Ofrece una gobernanza que rompe con los estándares del liberalismo político moderno.

Mariano Schuster, periodista argentino, escribe “Los antepasados del trumpismo: ¿de los márgenes al poder? Entrevista a John S. Huntington”. Este historiador estadounidense indica que el fenómeno Donald Trump y el movimiento MAGA, no son rupturas radicales respecto al conservadurismo estadounidense. Ambos son la culminación de una genealogía, que arranca en los activismos de extrema derecha de las décadas de los cincuenta y sesenta del siglo veinte. Lo que antes era marginal, paso a influir el centro del sistema político republicano. Las ideas que parecían periféricas como el supremacismo blanco, el anticomunismo conspirativo y el desprecio por el pluralismo democrático fueron traducidas, adaptadas y absorbidas por el establecimiento conservador. Huntington anota que el trumpismo, es parte de una evolución del conservadurismo estadounidense. La extrema derecha fue ganando terreno, se adaptó hasta que finalmente llegó al poder. Lo “marginal” ya es parte del “centro”. El movimiento MAGA logró influir en el sistema político, pero, sus antecedentes se encuentran en los activismos y en las organizaciones que operaban al margen.

La politóloga argentina Antonella Marty, es la autora de “Make America Blanca Otra Vez”. Bajo Donald Trump, se ha incorporado y reactivado el discurso supremacista blanco y el nacionalismo étnico. Detrás del eslogan “Hacer que Estados Unidos sea Grande Otra Vez”, hay una versión implícita “Hacer que Estados Unidos sea Blanco de Nuevo”. El discurso de MAGA puede entenderse como un proyecto de restauración racial. Es un paradigma ideológico que articula identidad blanca, nacionalismo, supremacismo, nostalgia del pasado y movilización cultural.

Eric Maroney, profesor estadounidense, es el autor de “¿Una extrema derecha multirracial? Entrevista a Daniel Martínez HoSang y Joseph E. Lowndes”. Los entrevistados, profesor universitario el primero y politólogo el segundo, ambos estadounidenses, subrayan un fenómeno aparentemente paradójico: la nueva derecha o extrema derecha en Estados Unidos, está incorporando a personas de color, latinas, asiáticas, etc. desarrollando una derecha multirracial.  Esto no significa que haya desaparecido el racismo, que la supremacía blanca ya no esté presente. La extrema derecha estadounidense muestra signos de apertura a coaliciones racialmente diversas, manteniendo muchas de sus lógicas autoritarias, raciales y de mercado. Martínez HoSang y Lowndes expresan que, la dimensión multirracial, no implica subestimar el racismo vigente, sino, entender su nueva forma de operar en un contexto de crisis y de reconfiguración política.

El politólogo bielorruso Evgeny Morozov, escribe “Oligarcas Intelectuales Legisladores”. Explica que la élite tecnológica de Estados Unidos ya sea multimillonarios de capital de riesgo, creadores de empresas emergentes de base tecnológica y propietarios de plataformas digitales, están ejerciendo un nuevo tipo de poder político-intelectual. Estos construyen hipótesis, teorías y experimentos que luego aplican en el mundo real. Morozov describe una nueva figura de poder emergente en la era digital: el “oligarca intelectual”. No solo gestionan empresas o capital, sino, construyen ideas, modelos de gobierno, ciudades, regímenes de regulación y experimentos sociales, bajo la lógica de inversión, tecnología y narrativa. Señala que estamos ante una especie distinta de élite: fabrican realidades y legislan desde la lógica del capital y la tecnología.

Finalmente, Nicolás Medina Mora, periodista mexicano, escribe “Ideologías Americanas”. Anota que las ideas e ideologías que han circulado en las américas, tanto en el norte como en Latinoamérica, parten de lo que significa “ser americano”. Esa idea ha condicionado la historia, el poder y la política de la región. La visión del Nuevo Mundo sigue operando para esas ideologías americanas que dividen y jerarquizan dentro del hemisferio. Latinoamérica al verse a sí misma a través de ese espejo condiciona los discursos del poder, la pertenencia, la identidad y el futuro del hemisferio. Es necesario evitar los grandes relatos simplificadores y poner atención a las singularidades históricas, culturales y políticas de cada lugar, para comprender mejor las dinámicas latinoamericanas, sin subsumirlas automática y exclusivamente bajo la lógica estadounidense.