Las Iglesias. Entre el compromiso y la ruptura.
Por: Elio Masferrer Kan.
Las iglesias están en una disyuntiva histórica cuya magnitud no es adecuadamente analizada o ponderada por muchos especialistas, que se limitan a dar seguimiento de lo propuesto por algunos prelados que tienen un buen posicionamiento mediático. Lo más notable es la incapacidad de los grandes teólogos, obispos y pastores influyentes para asumir las preocupaciones de su feligresía, pues en muchos casos están más interesados en conocer, asumir o no contrariar la opinión de los grandes donantes de sus iglesias que asumir los problemas de los creyentes “de a pie”.
Comencemos por los Estados Unidos, desde hace un año en “el ojo del huracán” o quien genera la tormenta. Tres cardenales católicos: B. Cupich, R. McElroy y J. Tobin emitieron una declaración que fue recogida por los medios vaticanos: “el equilibrio entre el interés nacional y el bien común se está enmarcando en términos altamente polarizados». Además, “el papel moral de los Estados Unidos de América en la lucha contra el mal en el mundo, la defensa del derecho a la vida y la dignidad humana, y la defensa de la libertad religiosa está bajo examen”, continúan, “y la construcción de una paz justa y sostenible, tan crucial para el bienestar de la humanidad, se está reduciendo a categorías partidistas que fomentan la polarización y las políticas destructivas”. Una crítica abierta a la actual política del gobierno de D. Trump. A la vez que mantenían una posición provida. Evidentemente querían deslindarse sin oponerse a la Marcha por la Vida que se celebró en Washington este 23 de enero, donde uno de los oradores principales fue el vicepresidente David Vance, y fue calurosamente celebrada por Trump en un mensaje videograbado.
El detalle es que los otros cinco cardenales norteamericanos no firmaron la declaración pues apoyan las “polarizaciones” de su presidente. A tal punto que Louis Prevost, el hermano del papa León XIV vota por Trump, “sé que mi hermano no está de acuerdo conmigo”, aclaró en una entrevista “pero la ley debe ser cumplida” señaló al respecto de las políticas migratorias. Los dos tercios de los obispos católicos respaldan a Trump.
https://www.detroitcatholic.com/news/trump-vance-meet-pope-leo-xvis-brother-in-oval-office
En el campo evangélico la cuestión no está menos polarizada. Las grandes iglesias conservadoras respaldan las políticas del presidente Trump quien enarbola las consignas provida como su gran estrategia para ganarlos, a la vez que consiguió controlar la Corte Suprema de Justicia designando jueces de su tendencia. El problema son los Archivos de Epstein, el pederasta que “abastecía” de menores de edad a las elites mundiales y que los demócratas exigen ahora conocer sus fechorías, y particularmente que hacía Trump en su Isla de las Bahamas.
Los Estados Unidos son un país “racializado”, donde la población es segmentada por su origen religioso, étnico nacional, el “color” de la piel, lingüístico y geográfico, que “atraviesan” las clases sociales. En este contexto el segmento mejor posicionado son los WASP (blancos, anglosajones y protestantes) que logran el apoyo de los católicos blancos de origen europeo, a los que se le suman católicos conservadores de otros segmentos que aspiran a ser reconocidos por estas “elites raciales dominantes”. Esto explica el respaldo de “hispanos” y segmentos de población afro a las propuestas conservadoras
Desde el otro lado, las iglesias más pequeñas y las de las minorías norteamericanas tienen otra agenda. Su feligresía es configurada por migrantes, afroamericanos y personas “de color” que son sistemáticamente segregados, al igual que la población mexicana constantemente discriminada y estigmatizada, transformándose estos segmentos en “chivos expiatorios” de todos los problemas de la sociedad norteamericana. Esto explica el mitin realizado por lideres religiosos en el Aeropuerto Saint Paul-Minneapolis contra el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) reclamando contra las deportaciones de migrantes en aviones que terminó con el arresto de más de cien pastores y religiosos acusados de “obstruir la circulación en un aeropuerto”. Las críticas estaban también dirigidas contra Delta y Signature Aviation, empresas que contratan vuelos para deportar migrantes. En este mismo tema, aunque del “otro lado”, los reclamos en un recinto religioso contra el pastor, quien a su vez es agente del ICE y realiza acciones contra los migrantes fueron objeto de acusaciones judiciales de actuar y violar el derecho a la libertad religiosa.
Lo religioso se transforma en el campo de batalla de grandes contradicciones y conflictos sociales y políticos, donde evidentemente, todos son “hijos de Dios e “iguales frente a Él”, pero lamentablemente hay quien estás convencidos que algunos son más iguales.
*Doctor en antropología, profesor investigador emérito ENAH-INAH
