Sobre el futuro del trabajo
Róger Hernán Gutiérrez*
La OIT instaló en agosto 2017 una Comisión Mundial de alto nivel sobre el futuro del trabajo. Este órgano global deberá emprender un examen exhaustivo sobre el futuro del trabajo que proporcione una base analítica para la implementación de la justicia social en el siglo XXI.
La Comisión se centrará específicamente en la relación entre el trabajo y la sociedad, el desafío de crear empleos decentes para todos, la organización del trabajo y de la producción, y la gobernanza del trabajo.
Para nuestra sociedad salvadoreña esto parecería algo quizás hasta incomprensible, sin embargo tiene que ver mucho con las personas trabajadoras sencillas y aquellas con una calificación importante. Lo primario a destacar es que se necesita hacer un análisis para comprender si la justicia social es algo devaluado y que cada tiempo que pasa va ir disminuyendo en tanto el trabajo va siendo cada vez más complejo y hasta desvalorado.
La justicia social tiene mucho que ver con la humanidad, y se van presentando aspectos fundamentales en el análisis 1) El marco de las relaciones económicas y comerciales a nivel internacional, y los retos actuales del mercado laboral nacional—se busca de manera casi desesperada atraer inversiones, y estas se rigen simplemente por el costo-beneficio, si la oferta del país no es atractiva para convenir relaciones económicas y comerciales beneficiosas para un capital corporativo determinado, este no decidirá asentarse sino hay claramente ventajas.
De acuerdo a la etapa imperialista del capitalismo una de sus fases es la exportación de capitales, que es lo que en mucho enfrentamos como países empobrecidos-es decir por la vía del préstamo y por la vía del asentamiento en el país instalándose en diferentes actividades económicas con ventajas competitivas, de allí surgieron las zonas francas y de otra índole para ofrecer al capital una serie de prebendas que le permitan acumular capital de una manera “fácil” a cambio de una serie de facilidades para organizar el trabajo y producir.
Es precisamente la discusión que hoy se tiene, acerca de la instalación de una zona económica especial en la parte sur oriental del país que abarcaría 26 municipios, y se está preparando un proyecto de ley para ofrecer algunas prerrogativas que permitan una propuesta atractiva para que el capital pueda instalarse como un desarrollador u operador e invertir en el país.
Tendencias del futuro del trabajo: Amenazas/Oportunidades. Esto en definitiva crea pánico en general, pues para una población de más de 500,000 personas y un 23% de pobreza extrema—que no tienen el ingreso suficiente para sobrevivir alcanzando el valor de la canasta básica alimentaria—cualquier intento por auxiliar y pretender paliar esa situación es de una fuerza y presión para cualquiera gobierno que se precie de sustentar su programa económico con base en lo social.
¿Cómo forjar los empleos decentes del mañana en un marco de derechos y equilibradas relaciones laborales?
En cuanto a ver trabajo y sociedad: es claro que el trabajo como mecanismo de autorealización, inclusión y garante de derechos; es un panorama laboral que en el mundo está cambiando y quizás muriendo.
El futuro del trabajo decente: la visión de la OIT sobre el trabajo; las normas internacionales del trabajo; los nuevos nichos laborales (empleos verdes); economía social; empleo juvenil; trabajo precario; dimensión de género. Todo esto va dando condiciones de cómo se van perdiendo y modificando el mundo del trabajo.
Organización de la producción, cambio tecnológico y trabajo: cambios tecnológicos, productivos y su impacto en el empleo y en la sociedad; nuevas relaciones laborales; globalización y cadenas de valor. Esto representa para la clase trabajadora una situación de amenaza y, la deja muy compleja para verla como una oportunidad, las empresas continúan con una cultura anti sindical poco propicia a dar una respuesta equilibrada y de hacer partícipe a la representación laboral como son los sindicatos, en todo este escenario futuro del trabajo.
Las políticas y las instituciones (gobernanza) del mundo laboral: el diálogo social y el tripartismo; los desafíos de la negociación colectiva; políticas públicas y protección social. Este es uno de los elementos más débiles, en tanto que ese aspecto es conflictivo y las decisiones gubernamentales no han sido capaces para involucrar la voz de las personas trabajadoras, por diferentes razones.
Definitivamente el futuro del trabajo en cuanto a ser globalizado, con fuerte nivel de ser urbanizado, avanzando a la fase de la digitalización, que tarde o temprano dará paso a lo robotizado y automatizado, cada vez más virtualizado o tercerizado y desintermediado Es decir, transformado radicalmente por una serie de factores, lo cual deja claramente en una fase bastante intimidatoria a una sociedad salvadoreña que se abate entre una posibilidad y el alto grado de descoordinación productiva.
*Sindicalista Salvadoreño
