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Vehículos automotores en El Salvador: masacre por goteo.

Por: Víctor Manuel Valle Monterrosa.

A principios del año en curso se supo que en el 2025 hubo un promedio de 100 muertos mensuales (1,238) debido a accidentes de tránsito. Como siempre, hubo llamados para disminuir esa mortandad originada en choques, vuelcos, atropellos a peatones y otros percances ocurridos en las calles y carreteras de El Salvador.

En el año 2026 en curso, en la víspera de Semana Santa, se ha informado que, entre enero y marzo, ha habido 360 muertos por las mismas causas. Un aumento de 100 a 120 muertos mensuales.  Los vehículos automotores en movimiento y los seres humanos envueltos en dicho movimiento llevan a cabo literalmente una creciente masacre por goteo. Es de esperar que, cuando cierre el 2026, otros 1.000 habitantes serán masacrados por ese monstruo exterminador, para perjuicio espiritual, moral y económico de El Salvador.

Como diría un experto, de buen hablar, este atentado social a la vida humana es multicausal. Es necesario que la sociedad política (es decir el gobierno) y la civil (es decir todo el no gobierno), aborden el problema con determinación para que no se caiga en normalizarlo como algo inevitable o en el manido “es que así somos”.

Hay varias facetas en el origen de este letal problema: irresponsabilidad ciudadana, tanto de conductores como de peatones y dueños de vehículos; normativa deficiente para prevenir accidentes y sancionar infracciones, precaria infraestructura en calles y carreteras (falta de aceras, aceras defectuosas, múltiples baches y falta de luces), para mencionar algunas.

Otras causas son: la temeridad de algunos conductores de transporte público como un atentado a la seguridad de las personas, la irresponsabilidad de personas que desean que el bus haga parada en cualquier lugar de la calle; el no uso de las zonas de seguridad peatonal (o su irrespeto de parte de los conductores), las pasarelas sin usar o sin facilidades para personas con discapacidades.

Un símbolo que resume esa situación es el frecuente espectáculo de ver personas de pie sobre “la cama de pickups” precariamente habilitados como transporte público, sobre todo para áreas rurales y semi-rurales del país. Recién a fines de marzo hubo un accidente en Corinto, Morazán, que costó la vida a 4 personas que viajaban en esas condiciones.

Actuar para resolver todos esos los problemas, traerá muchos beneficios a la vida social del país y, sobre todo, se protegerá la vida, el bien más preciado de los seres humanos y el derecho fundamental según la Constitución Política de El Salvador.