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El 8M: no es celebración, sino memoria y JUSTICIA PENDIENTE.

Por Mauricio Manzano. (Investigador y Consultor Educativo).

En el calendario de la propaganda, el 8 de marzo se viste de flores y felicitaciones vacías. Pero en la conciencia de una mujer soberana, este día se escribe con tinta de resistencia. No hay nada que celebrar en un sistema que usa la imagen de la mujer para suavizar la cara de una dictadura, mientras ignora el grito de las madres que buscan a sus hijos tras los muros de las cárceles.
El 8M nace de la ceniza de mujeres que exigieron justicia y pagaron con la vida. En El Salvador la memoria es, o debería ser, un acto de rebeldía, de hacer memoria y recordar a las que no tienen voz, a las que son procesadas por una justicia ciega y a las que sostienen la economía del hogar mientras el Estado brinda con copas caras exoneradas de impuestos. Celebrar sin memoria es traicionar la lucha.
No se puede hablar de «derechos de la mujer» cuando la inconstitucionalidad es la norma. Una mujer solo es libre si vive en un Estado que respete y cumpla sus derechos. El 8M es la denuncia de la Justicia Pendiente; justicia para las perseguidas, difamadas, exiliados y encarceladas; para las que sufren la perversidad de la riqueza y para las que son manipuladas por una propaganda que las quiere sumisas y consumidoras. La verdadera flor del 8M es la autonomía política y económica, social y espiritual de la mujer

El 8M es memoria, recordar la humillación histórica al género que da vida, es justicia olvidada a quienes han sido atropelladas, es luchar por ser vistas en su esencia y no solo por su forma, por ser reconocidas como el ser humano impresindible para la existencia y convivencia social. El 8M es el día para recordar que la inteligencia femenina es una amenaza para el fanatismo, porque una mujer que piensa por sí misma es un territorio que ningún dictador puede conquistar.
El 8M no solo es un dia para hacer regalos que bebefician al mercado, tampoco es solo regalar flores. El 8 de marzo es para afilar la conciencia, no para endulzar el oído. Es recordar que la justicia es una sola: de la madre que busca su hijo inocente, detenido la joven que sueña estudiar, la busca su identidad, y de la anciana que le falta el pan.