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SACERDOTE VALIENTE dice la VERDAD y mueve los cimientos de la mentira: «EL PAÍS VA PARA ATRÁS, estamos en una dictadura horrible”.

Por: Miguel A. Saavedra.

El Padre Luis Germán Molina Chávez, alzó la palabra con valentía en defensa de la vida, la dignidad y el futuro de las nuevas generaciones.

Las palabras del Padre Luis Germán Molina Chávez, párroco en El Salvador, han cobrado relevancia reciente por sus posturas críticas ante la situación política del país.

Según registros de febrero de 2026, entre sus declaraciones y las reacciones a su labor profética destacan:

  • Crítica a la gestión actual: Ha calificado el contexto político actual como una «dictadura horrible», enfatizando la necesidad de erradicar las injusticias mediante «la verdad y la ley del conocimiento de Dios».
  • Misión Profética: Sus seguidores y diversos sectores de la comunidad católica lo describen como un sacerdote con la valentía de denunciar abusos, comparando su labor con la de San Óscar Arnulfo Romero en la defensa de los derechos y la dignidad de la población.
  • Enfoque en la Justicia Social: En sus mensajes pastorales, se ha pronunciado en defensa de la vida, la dignidad y el futuro de la gente, instando a las autoridades a corregir de inmediato las injusticias cometidas dentro de marcos legales actuales como el régimen de excepción.
  • Mensaje Pastoral: Durante celebraciones litúrgicas, como la misa patronal de Santa Catalina de Alejandría, suele invitar a los fieles a reflexionar sobre las virtudes cristianas y el significado del martirio en la vida cotidiana. 

El Padre Molina Chávez ejerce su ministerio como párroco y es reconocido por su cercanía con la comunidad, celebrando eventos parroquiales que fomentan la unidad entre sus feligreses. 

EL Sacerdote dijo: «EL PAÍS VA PARA ATRÁS, Estamos en una dictadura horrible”, expresó ante asistentes a un vía crucis.

El padre Molina ha enfrentado ataques directos por parte de funcionarios y medios alineados al Gobierno por denunciar lo que muchos callan: las violaciones a los derechos humanos, la falta de democracia y las políticas que nos hacen retroceder como país.

Denunciar estas realidades no es un acto de confrontación, es un acto de compromiso con la verdad y con cada salvadoreño que merece justicia y respeto.

Hoy más que nunca necesitamos voces como la suya, que se atreven a decir lo que muchos temen expresar, que protegen el medio ambiente, defienden el empleo de nuestras familias y luchan por un El Salvador donde los derechos de las personas no sean ignorados ni vulnerados.

Como lo hizo Monseñor Óscar Arnulfo Romero, quien durante la dictadura militar salvadoreña alzaba su voz contra la represión, la violencia y las injusticias que afectaban a los más pobres y vulnerables, el padre Molina nos recuerda que denunciar las injusticias requiere coraje, convicción y fe en que un país mejor es posible.

Romero utilizaba sus homilías, cartas y liderazgo para proteger la vida, defender la justicia y evidenciar los abusos de poder, incluso cuando eso significaba arriesgar su propia vida. Su ejemplo sigue siendo un faro de valentía y compromiso con la verdad.

Nuestra solidaridad está con el padre Molina y con toda la feligresía de la parroquia Santa Catarina de Alejandría, en Apopa. La defensa de la vida, la justicia social y el respeto por nuestro medio ambiente no puede ni debe ser cuestionada.

Sí a la vida. Sí a la dignidad humana. Sí al trabajo digno.

No a la minería que pone en riesgo nuestro futuro. No al desempleo que afecta a nuestras familias.

No al retroceso de la democracia ni a la vulneración de los derechos de las personas.

Sigamos el ejemplo de quienes han defendido la justicia con valentía: levantemos nuestra voz, apoyemos a quienes protegen la vida y mantengamos viva la esperanza de un El Salvador donde la verdad, la justicia y la dignidad siempre prevalezcan.

Levantarse en medio de tanta tempestad, enfrentando ataques de quienes temen a la verdad, no es un acto común: es un acto de amor, fe y compromiso con cada salvadoreño. El padre Luis Germán Molina Chávez nos recuerda que incluso la voz más sencilla puede iluminar la injusticia, inspirar esperanza y abrir caminos para un El Salvador más justo, digno y lleno de futuro.