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Honduras. Juan Orlando Hernández controló el paso de avionetas y cobraba “peaje” aéreo: “Pepe” Lobo.

El expresidente Porfirio Lobo sostuvo que durante las administraciones 2014-2018 y 2018-2022, en Honduras, operó un sistema irregular de vigilancia aérea que, según dijo, permitía autorizar o bloquear vuelos presuntamente vinculados al narcotráfico e incluso reveló que a Hernández se le conocía con el alias de “caseta de peaje”.

Además, señaló que los crímenes y hechos vinculados al entorno del poder durante la administración Hernández Alvarado no pueden entenderse como acciones aisladas

Tegucigalpa, Honduras. –El expresidente Porfirio Lobo Sosa (2010-2014) lanzó severas acusaciones contra su correligionario y sucesor, Juan Orlando Hernández Alvarado (2014-2022), a quien señaló de haber estado “metido hasta el cuello” en el tráfico de drogas y de haber operado una estructura desde el poder para controlar el paso de cargamentos aéreos en el país.

Hernández, fue sentenciado en Estados Unidos, en junio de 2024, a 45 años de prisión por delitos de tráfico de drogas y armas e indultado por Donald Trump el 1 de diciembre de 2025.

Durante una extensa entrevista brindada a la radioemisora HRN, el exmandatario habló de varios temas políticas, pero reviste de vital importancia que se haya referido a un supuesto control selectivo del espacio aéreo hondureño durante las dos administraciones de Hernández Alvarado (2014-2018 y 2018-2022).

Sin establecer la fecha sobre un incidente de un avión derribado, Lobo vinculó el evento con un contexto más amplio. “Hubo otro tema ahí que sí molestó mucho a los gringos en ese tiempo”, respondió, aludiendo luego a la llegada de avionetas al país.

En ese punto, relató un episodio en el que la entonces embajadora de Estados Unidos en Honduras, Lisa Kubinski (2011 a 2014), le expresó su preocupación por actividades en el espacio aéreo hondureño y le solicitó que hablará con Hernández Alvarado, que en ese momento fungía como presidente del Congreso Nacional.

“Yo hablo con él con todo gusto, pero no le aseguro que haga caso, porque tú sabes cómo son las cosas”, fue la respuesta que Lobo, dice haber dado a la diplomática estadounidense.

Según el expresidente,durante el mandato de Hernández, el control del espacio aéreo con radares funcionaba de manera irregular, y que había “oficinas” donde supuestamente se manejaban datos de vuelos. “Dicen que había una oficina donde estaba un pariente cercano a él [Hernández], ahí en Presidencial, donde estaba el sistema de computadoras que estaba en control de los radares”, aseguró Lobo.

“Decían: ‘Pasa este y no pasa este’. Y quizás hasta tenían que pagar para poder pasar”, declaró.

En ese contexto, recordó que a Hernández Alvarado se le conocía desde su etapa en el Congreso Nacional como “caseta de peaje”. “Así le decían, y no solo yo lo sé”, expresó, al insinuar que el apodo aludía a la presunta exigencia de pagos para facilitar decisiones políticas o administrativas sobre el paso de aeronaves por los cielos hondureños.

Estas declaraciones calzan con la declaración realizada en agosto de 2025 a la cadena Fox Nexs, por la fiscal general de Estados Unidos, Pamela Bondi, quien habló sobre la existencia de un corredor aéreo que permitía el trasiego de drogas desde Venezuela con paso por Honduras, Guatemala y México. Esto incluiría el pago de sobornos a autoridades para permitir el paso de cargamentos sin ser detectados.

Bondi mencionó que grupos criminales aprovechan esas rutas para introducir cocaína en el territorio estadounidense, y que para ello se financian operaciones que pueden incluir pagos a funcionarios que “permiten que vuelen sin ser detectados” por los radares.

Días después, de las declaraciones de Bondi,  la administración de Xiomara Castro, por medio de sus Fuerzas Armadas de Honduras (FF.AA.), rechazó que existieran pagos directos a autoridades de defensa de su gobierno para permitir el uso del espacio aéreo para actividades ilícitas, aunque reconoció que no todas las capacidades de vigilancia —como radares— estaban plenamente operativas en ese momento.

Asesinatos y amenazas a testigos 

Porfirio Lobo también relacionó una serie de asesinatos y hechos violentos ocurridos en los últimos años con estructuras criminales que, según él, operaban con niveles superiores de protección.

En ese sentido, mencionó el asesinato del narcotraficante Nery López Sanabria, más conocido como Magdaleno Meza, supuesto socio de Juan Antonio “Tony” Hernández, exdiputado y hermano del expresidente Juan Orlando Hernández. Tony Hernández fue sentenciado, en marzo de 2021, a cadena  perpetua más 30 años de prisión por tráfico de drogas y armas.

Magdaleno Meza, era propietario de varias narcolibretas que fueron pruebas utilizadas en el juicio que se le siguió a Tony Hernández, fue asesinado en octubre 2019, dentro de una cárcel de máxima seguridad.

Lobo también se refirió a otras muertes violentas como la de abogados vinculados a procesos judiciales relacionados con el entorno de Tony Hernández.

También se refirió al asesinato del director del centro penal de máxima seguridad El Pozo, ubicado en Ilama, Santa Bárbara, Pedro Idelfonso Armas, quien fue testigo del crimen contra Magdaleno Meza.

 “Hay muchas cosas que falta explicar”, sostuvo. Lobo también cuestionó que nunca se esclareciera públicamente el caso de la muerte de Hilda Hernández, hermana del exmandatario, cuyo helicóptero se precipitó en circunstancias que, a su juicio, “quedaron en nebulosa”.

En un tono personal, vinculó el asesinato de su hijo, Said Lobo, con amenazas que —según relató— recibió su otro hijo, Fabio Lobo, capturado en 2015 en Haití y posteriormente extraditado a Estados Unidos. Luego condenado en 2017 a 288 meses de prisión por tráfico de drogas, tras colaborar con autoridades estadounidenses y testificar en el juicio contra Hernández Alvarado.

Lobo relató que Fabio, quien recuperó su libertad en octubre de 2024, llamó a la exprimera dama Rosa Elena Bonilla, la noche que fue asesinado su hermano Said Lobo y otros tres jóvenes. Según el exgobernante, la llamada estuvo marcada por el llanto y la angustia.

De acuerdo con su testimonio, Fabio había advertido que recibió amenazas vinculadas a su eventual participación como testigo en el proceso judicial contra Hernández Alvarado en Estados Unidos.

En su reflexión final, Lobo sostuvo que los crímenes y hechos vinculados al entorno del poder durante la administración Hernández Alvarado no pueden entenderse como acciones aisladas.

“Las bandas actúan, pero actúan por encargo”, afirmó, reiterando que continuará investigando el asesinato de su hijo y otros hechos violentos.

Las declaraciones del expresidente reabren el debate sobre el alcance de las estructuras criminales dentro del Estado hondureño durante las dos últimas décadas  y el impacto político, que aún, genera la figura de Juan Orlando Hernández.

Por último, se refirió al indulto otorgado por Trump a Juan Orlando Hernández, “no significa inocencia”, sino, simplemente es un “perdón, y esto no quiere decir que no cometió el delito”, insistió.

Fuente: Criterio