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La muerte de Ali Jomenei. Su papel histórico en Irán.

Por: Elio Masferrer Kan. *

El 28 de febrero la prensa informó de la muerte de Ali Jomenei en un bombardeo de fuerzas combinadas de los Estados Unidos e Israel que han lanzado una ofensiva militar denominada Furia épica. Considero de suma importancia entender el papel de Jamenei y el concepto de Revolución islámica que lideraba. Haremos un poco de historia imprescindible para entender el proceso iraní.

El 11 de febrero de 1979 fue derrocado el sha de Persia Mohammad Reza Pahlavi, quien había sido impuesto durante la Segunda Guerra Mundial, en el marco de una invasión y ocupación militar de Inglaterra y la Unión Soviética, pues su padre se había aliado con la Alemania nazi. En 1953 intentó nacionalizar la industria petrolera y los Estados Unidos e Inglaterra organizaron un golpe de estado que consolidó el control del petróleo con el Acuerdo de Consorcio de 1954. El Sha desarrolló una estrategia de occidentalización del país y se confrontó con los movimientos nacionalistas árabes de Egipto y Siria y generó una oposición interna fundamentalista chiita..

La occidentalización y secularismo del Sha se confrontaba con el liderazgo religioso chiita, una variante minoritaria del Islam, pero que es mayoritaria en la población persa, la etnia mayoritaria (55%) de Irán, donde coexisten poblaciones de habla otomana y kurdos, entre otros, alrededor del 25% son musulmanes sunnitas, que en el resto de los países musulmanes son mayoría. Es importante aclarar que los persas no son árabes. El liderazgo chiita tuvo que exiliarse por la persecución que sufría y el Ayatollah Rojula Jomeine enviaba mensajes grabados que eran seguidos con devoción por la población chiita, impulsando grandes movilizaciones de masas que culminaron con el derrocamiento del Sha que debió abdicar y huir del país en 1979.

La Revolución tuvo un carácter fundamentalista religioso y consagro en un referéndum la Constitución de la República Islámica de Irán, donde la máxima autoridad era conferida a un grupo de teólogos con capacidad jurídica para dictar leyes, abolir decisiones del Parlamente, destituir al presidente de la república, parlamentarios y ministros de estado. Se imponía la interpretación chiita de la Sharia o Ley islámica. A la muerte de Jomeine fue designado su brazo derecho Ali Jamenei, quien tenía el cargo de “Líder Supremo de la República Islámica de Irán”, en un rol similar al de un Jefe de Estado, detentando la suma del poder, pues evidentemente Irán no es una democracia, Jamenei acaba de ser asesinado en un bombardeo, su mandato duro 36 años y medio.

El régimen teocrático iraní tenía una agenda política propia que se confrontaba, incluso en términos militares, con los intereses de las potencias musulmanas sunnitas como los Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudita, a la vez que desarrollaba movimientos armados en países más pequeños movilizando preferentemente a la población chiita de los mismos, como fue el caso de los huties de Yemen, Hezbollah en Líbano o los alawitas de Bash al Assad en Siria y también proponía la destrucción del Estado de Israel por lo cual financiaba a Hamas en Gaza, aunque estos no son chiitas.

Importante comentar que desde los tiempos del Sha desarrolló una importante industria nuclear que se consolidó, rechazando la supervisión de la Comisión Internacional de Energía Atómica, a la vez qué con los importantes ingresos petroleros, controla alrededor del 5% de la producción mundial de petróleo y también puede cerrar una vía marítima importante como el Estrecho de Ormuz, por donde circula el 25% de la producción mundial de petróleo y gas, elevando el costo del barril a 120 dólares.

Despierta también suspicacias el hecho de que Trump se preocupa por dos países petroleros como Irán y Venezuela, tratando de controlar su factura petrolera, otros más pragmáticos destacan que la caída en las encuestas de la popularidad de Trump lo lleva a estas medidas de alto impacto para evitar una debacle electoral en las elecciones estadounidenses de mitad del período presidencial que se realizan en noviembre de este año, donde podría perder el control del Congreso e incluso ser destituido, a lo cual apuestan evidentemente todos los países que están confrontados con la política arancelaria impuesta en su gestión.

En términos geopolíticos su alianza con Rusia y China, además del desarrollo de una gran capacidad militar y estratégica, más la probabilidad de que estén condiciones de fabricar bombas atómicas lleva a que el conflicto escale a niveles muy altos, aunque persiste la duda de las posibilidades reales de un proyecto ofensivo nuclear inminente, argumento con el cuál en su momento los Estados Unidos y la OTAN invadió Iraq y destituyó a Hussein, aduciendo la existencia de las inexistentes “armas de destrucción masiva”.

Como podrá ver mi estimado lector, la cuestión política religiosa se mezcla con intereses hegemónicos, la disputa por el control energético y una multiplicidad de factores que complican cualquier perspectiva de solución del conflicto.

*Doctor en antropología, profesor investigador emérito ENAH-INAH