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El Salvador. CLASE TRABAJADORA SIN ALCANZAR ESTADIOS DE DESARROLLO SOCIO-ECONÓMICO QUE LLEVE A UN BIENESTAR PERMANENTE.

Por: Róger Hernán Gutiérrez. *

El problema estructural de altos niveles de informalidad laboral, deja a la clase trabajadora en condiciones paupérrimas, que se agravan en tanto los gobernantes continúen en asocios oscuros con la clase empresarial dominante, ejerciendo el poder público por sobre los intereses de la gente trabajadora que tanto necesita de políticas públicas que le permitan condiciones materiales de existencia por sobre una vida de pobreza continua, sin el bienestar necesario para poder planificar su desarrollo y futuro como ser humano con derechos.

Tales condiciones estructurales llevaron a deterioros serios en la vida y obra de la clase trabajadora, imposibilitada para entender su propia realidad socio-económica, sin permitirle alcanzar estadios de desarrollo que le llevaran a un bienestar permanente. Mucho del esquema del empleo es de un alto subdesarrollo, falto de una producción y productividad que sea capaz de superar los elementos estructurales que conllevan la pobreza permanente.

En años anteriores se intensificó una producción de poco valor agregado, se desmontaron aspectos y factores directos e indirectos, relacionados con la producción, generándose lo que denominamos tercerización laboral—es decir identificar las tareas secundarias supuestamente desligadas del proceso eminentemente operativo, con ello mucha de la mano de obra que ocupaba tales empleos, quedaron cesantes y cayeron en la total dependencia a una subcontratación. Con la subordinación, si las empresas consideraban necesarios servicios de tal naturaleza—se constituyeron muchas empresas como las de vigilancia, aseo y limpieza, cafetería, administración, contaduría, publicidad y otras—que acabaron con reducir drásticamente el salario mínimo, y la mínima protección social.

Esta situación se tradujo en disminución de la membresía sindical, grupos laborales que respondían con mayor afiliación al sindicato, en tanto sufrían de mayor desprotección socio-económica. Esto trajo como consecuencia cesantías estructurales que abarataron el valor de la mano de obra, el mercado se impuso haciendo que la producción directa de bienes y servicios se afectara en sus costos de producción, con implicaciones en la desvaloración del precio en la contratación de producción y aumento en las ganancias por los altos precios de la venta y comercio del producto contratado—el caso de la producción maquilera en diferentes tipos de productos es un ejemplo, en tanto abunda en la deslocalización de las empresas y su establecimiento en países con bajos niveles salariales y economías de subsistencia.

La transformación de los diferentes recursos en bienes y servicios, para una producción de calidad y cantidad necesaria, se fue decayendo en su valor real y con la subcontratación se fueron llenando los huecos y vacíos que implicaban antes bienes producidos con alta productividad, por un manejo cada vez más ineficiente en el uso de los diferentes recursos.

Esto claramente fue determinante para imponer la desregulación laboral en tanto se consideró la legislación una atadura al libre mercado, la ley laboral se desvaloró y dejó de funcionar como elemento consustancial en alcanzar una práctica mínima de respeto y cumplimiento a los derechos laborales, con la consecuencia de hacer infuncional la cartera de trabajo. Esto llevó a disponer como una estrategia empresarial la flexibilidad laboral, con inexistencia de derechos laborales que se entendían como anclas para no desarrollar los elementos de la producción, dando pie a cambios de horarios y tareas que llevaran a centrarse en el valor de una producción, sin protección social y salarios según lo trabajado.

Ahora se refuerzan los aspectos directamente asociados con la producción y desechar todo aquello que supuestamente la contrarreste—como descansos, recesos, conciliación entre trabajo y atención familiar, salud y cobertura de riesgos laborales, otorgamiento de prestaciones económicas (vacaciones, aguinaldo, etc), uso de celulares, uniforme, improductividad de la máquina, incumplimiento de horarios, no pago de horas extras. Trayendo como consecuencia mayores niveles de inestabilidad laboral y desvaloración de las libertades sindicales a partir del modelo no sindicato, justificando la necesidad empresarial de pérdida de tiempos de producción por atender la relación laboral con permisión de la representatividad sindical, específicamente la coacción a la huelga y retrasos en el proceso productivo.

Se refuerzan los contextos productivos con ausencia de derechos, y una relación laboral con un tratamiento directo, sin intermediación de la conciliación y sin verificación del cumplimiento de derechos, un salario acorde a lo producido, contratación laboral totalmente flexible, sin horarios fijos, sin prestaciones económicas, alta subordinación y supuestos ingresos y egresos a la producción de acuerdo a necesidades individuales. La cadena de suministro es hoy un problema para alcanzar al consumidor final, por cambios en el modelo de producción y los recursos que se requieren exportar e importar, dada la lógica de defensa de países con y sin recursos; empleo de estrategias más elaboradas para alcanzar objetivos de largo plazo y claras acciones para el cumplimiento.

*Sindicalista salvadoreños.