Febrero: agridulces recuerdos para El Salvador en el mes del amor.
Dr. Víctor Manuel Valle Monterrosa.
Febrero es el mes cuando ya se han calentado motores para iniciar un año. Según cuentan los eruditos, el nombre febrero se remonta a las Februas romanas, fiestas de la purificación hechas para entrar, puros y con bríos, a la cercana primavera, tiempo de nuevos y primeros verdores. En todos los meses hay eventos para recordar. A mí, febrero me trae recuerdos agridulces sobre sucesos memorables en El Salvador. Son realidades en el mes que el comercio mundial ha denominado como el del amor.
El 1 de febrero de 1992 se estableció legalmente en el país la Comisión Nacional para la Consolidación de la Paz (COPAZ), creada en septiembre de 1991 por el Gobierno de El Salvador y el FMLN durante la negociación mediada por el Secretario General de Naciones Unidas, para ayudar en el “impulso final de la negociación”, orientada a poner fin a la guerra interna de El Salvador ahora olvidada por algunos y vilipendiada por otros; pero cuya conclusión marcó un evento importante para construir democracia en El Salvador. Fue un día de siembra de esperanzas e ingenuidades y semillas de deslealtades. Se creyó que vendrían tiempos de armonía social, justicia y democracia para todos. Y se quedó en deuda social.
Un 1 de febrero de 1932, 60 años antes de la instalación de COPAZ en el país, ocurrieron los notorios fusilamientos de Farabundo Martí, Alfonso Luna y Mario Zapata, universitarios rebeldes y luchadores revolucionarios con cuyas muertes el dictador Martínez marcó el inicio de la “matanza del 32” y un anuncio de cómo sería su gobierno despótico y anti-pueblo que cayó por las gloriosas jornadas de lucha popular en abril y mayo de 1944. Martínez quiso emular a Porfirio Díaz en México (35 años), o a Estrada Cabrera en Guatemala (22 años). Y duró menos de 13 años.
El último día de un febrero, 1977 y 1991, ocurrieron dos hechos relevantes para la sociedad salvadoreña. El 28 de febrero de 1977 fue la infame masacre de la Plaza Libertad, cuando el régimen de Arturo Armando Molina mató centenares de personas que protestaban por la imposición en las elecciones del 20 de febrero de ese año, mediante un escandaloso fraude, del coronel Carlos Humberto Romero como presidente y custodio del régimen socio-económico de larga data y eslabón de la dictadura militar inaugurada por Martínez en 1931.Y entró de lleno la justificación de la insurgencia armada.
El 28 de febrero de 1991 falleció, a sus 59 años, en un hospital de México, Guillermo Manuel Ungo, el político dirigente del Movimiento Nacional Revolucionario y de la Internacional Socialista que acompañó con valentía y compromiso la insurgencia armada del FMLN original, calificado por Schafik Handal en su discurso en la ceremonia de la firma del Acuerdo de Paz en el Castillo de Chapultepec, México, el 16 de enero de 1992, como el “Hombre síntesis de …las fuerzas democráticas …agrupadas en el Frente Democrático Revolucionario (FDR) que tanto enriquecieron nuestro pensamiento (del FMLN) y abrieran a esta lucha tanto espacio por todos los caminos del mundo”. Y que ayudó a la concreción del Acuerdo de Paz.
Su muerte privó al país de una mente lúcida, honrada y revolucionaria que hizo mucha falta para encauzar debidamente los esfuerzos post Acuerdo de Paz, encaminados a consolidar la democracia con justicia para todos en El Salvador.
Los 4 eventos rememorados están entrelazados en las luchas perennes en El Salvador por alcanzar la democracia plena y la justicia social para todos. Son cuentas de una misma camándula histórica.
Farabundo y sus compañeros fueron fusilados por propulsar la revolución social. La COPAZ surgió como espacio para contribuir a darle fin a un conflicto armado en el que la figura de Farabundo tuvo presencia pues uno de los contendientes llevaba su nombre como homenaje en lucha. La masacre de la Plaza Libertad del 28 de febrero de 1977 fue para contener los ímpetus trasformadores de quienes creían que los cambios necesarios podían ocurrir por la vía de elecciones democráticas y Guillermo Ungo falleció en el apogeo de sus aportes para darle fin al conflicto y construir democracia y justicia social imperecederas en El Salvador.
Y la lucha por un El Salvador mejor nunca termina, continúa.
