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ÁMBITOS SOCIO-LABORALES, LA CLASE TRABAJADORA ENFRENTA UNA REALIDAD QUE POCO ENTIENDE PARA SU PROVECHO E INTERÉS SOCIO-ECONÓMICO.

Por: Róger Hernán Gutiérrez. *

Toda la sociedad en la que vivimos habla de democracia como algo común a todos los pueblos del mundo, en palabras desglosadas se trata del poder del pueblo; la realidad nos demuestra que no es cierto, en tanto jamás he oído que las diversas elecciones hayan sido libres, y los electos (as) nunca les ha importado el servicio público, es decir nunca los electores cambiarían aquella frase “los pueblos se merecen los gobernantes que tienen por una u otra razón”. En consecuencia, la falta de cultura democrática jamás la hemos tenido, y la existencia de derechos si tuvieran cumplimiento y se aplicaran a cabalidad para todos, de ser así hablaríamos de democracia sin ninguna reserva.

La lucha social y económica, está dura, con mínimos derechos laborales, no hay democracia, vivimos sin justicia social, aferrados a empleos precarios (empobrecidos y flexibilizados) si logramos alguno dentro de la formalidad, con ingresos siempre insuficientes para vivir con tranquilidad, si algo nos sucede ello implica aspectos económicos como cubrir la educación propia y de hijos(as), la salud, una vivienda y demás ingresos para el pago de servicios públicos, la cosa se hace aún más difícil de cumplir, en consecuencia qué necesitamos para cambiar esa realidad, organizarnos en sindicato, podría ser un camino, en tanto es un ente que da protección en los ámbitos sociopolíticos y lucha porque haya justicia social, sin atropellos, discriminación, abusos, arbitrariedades; y el sindicato es una opción que debes pensar ya y decidirte.

Somos clase trabajadora, inmersos en la lógica que laboramos por un salario vendiendo fuerza de trabajo—cada día más en ámbitos laborales difíciles, por el grado de explotación en que se dan las relaciones laborales, en condiciones paupérrimas por el grado deficiente en la cobertura en materia de salud, formación profesional, mínimas prestaciones económicas, previsión social incierta, salud laboral y otras; y siendo así agreguemos los factores de la arbitrariedad, la discriminación, los abusos y violencia laboral por ser una sociedad dividida en clases sociales, los que tienen y los que no tienen, divididos por la riqueza y las oportunidades; pero nos hace falta identidad de clase para entender esta situación; y luchar por un estado de derecho que nos permita eliminar las diferencias sin excepciones, y de cumplimiento cabal para todos(as) sin excepciones.

Ahora sin una democracia que nos permita alcanzar justicia social, con derechos laborales y sindicales plenos, con los cuales podamos enfrentar la adversidad de la realidad. Poder enfrentar con claridad y entendimiento los intereses de clase, y luchar por equidad con la clase dominante por mejores derechos, enfrentando a los electos que toman la cultura autoritaria prevaleciente en toda nuestra historia y se vuelcan en dictaduras de gobierno cuasi absolutas que reprimen libertades ciudadanas, al amparo de una burguesía que no ha llegado a ese nivel conformándose con ser una oligarquía dueña del capital y las empresas, que nunca ha entendido la lógica de los derechos laborales y el derecho pleno a libertades sindicales. Viendo del otro lado de la mesa a una clase trabajadora que vende su fuerza de trabajo, y necesita reivindicar sus intereses y transformar su realidad ahora sin identidad de clase.

El mundo del trabajo ha cambiado, pero el país sigue siendo un feudo de atrasos, cosas inacabadas, ausencias de estrategias, corrupción, incumplimientos de metas y objetivos que basan la economía, mejorando la sociedad y no sólo la de pequeños grupos concentradores de la riqueza y dominantes; un ejercicio de gobierno con pasos en retroceso, con abundante mano de obra en su mayoría poco o nada calificada, universidades que no acogen la educación como una función estructural para desarrollar el potencial humano propio del país, prefiriendo que parte de la oligarquía lo haga para su rédito personal y haya más concentración de la riqueza del país—a través del desarrollo de medidas que evadan y eludan impuestos, y retrasen la reforma de impuestos progresivos que conduzcan a la fuerza de trabajo a condiciones diferentes de desarrollo humano, con más formación profesional, estudios técnicos, universitarios y de post grado, entre otros.

La tercerización aumenta y se impone desde la introducción de la globalización económica y la prevalencia del mercado, por sobre los procesos de producción y productividad. Es decir, son las tareas secundarias las que proliferan y hacen perder la visión de mejores empleos con elementos técnicos y tecnológicos que mejoren sustancialmente los procesos de producción con mayor eficiencia de los recursos disponibles. La maquila de confección textil más elemental sigue prevalente en la producción de bienes y servicios. Y hay anuncios que pretenden cambiar los modos de producción con sistemas como el 4×4, dando cambios a una mayor flexibilidad laboral, para supuestamente alcanzar mayores niveles de productividad.

*Sindicalista salvadoreño.