Costa Rica: Del viraje conservador al populismo autoritario.
Por: Jerry Espinoza Rivera. (Universidad de Costa Rica – Costa Rica)
A pocos días de las elecciones presidenciales y legislativas en Costa Rica, la mayoría de las encuestas dan por sentado el triunfo de la candidata oficialista Laura Fernández en primera ronda con más del 40% de los votos.
Es importante señalar que Fernández ha prometido continuar con las políticas conservadoras en materia de educación y salud implementadas por el actual presidente Rodrigo Chaves. Una de sus acciones más controversiales ha sido pactar con un grupo de pastores evangélicos denominado “Foro Mi País”. A cambio de su apoyo, Fernández se comprometió, entre otras cosas, a “dar apertura para que desde el Foro Mi País se presenten candidatos a: Defensoría de los Habitantes, a distintas salas del poder judicial (sic.) y funcionarios del servicio exterior”. así como a “designar con especial atención a los ministros de Educación y Salud”(1) .
Además, numerosos pastores están llamando a sus fieles a votar abiertamente por Fernández, violando así lo establecido en el artículo 28 de la Constitución Política, el cual prohíbe explícitamente la utilización de las creencias religiosas para hacer proselitismo político.
Asimismo, Fernández ha manifestado abiertamente su cercanía con otro mandatario centroamericano, el presidente salvadoreño Nayib Bukele y su modelo punitivista, referente de la extrema derecha latinoamericana. Bukele visitó recientemente el país en plena campaña política para apoyar la decisión del presidente Chaves de construir una cárcel que imita el modelo del Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT).
Es interesante señalar que todas las encuestas evidencian el desplome del apoyo al candidato Fabricio Alvarado, predicador evangélico que en 2018 ganó la primera ronda electoral. Alvarado, quien actualmente es diputado, no ha logrado atraer el apoyo de los grupos conservadores, quienes parecen inclinarse a apoyar a Fernández como continuadora de Chaves.
Como advierte la bioeticista Gabriela Arguedas, el contubernio de Fernández y el chavismo con un sector de las iglesias evangélicas no es de extrañar y sólo evidencia la creciente injerencia de la religión en la política nacional: “casi todos los partidos políticos durante los últimos 25 años han traicionado la defensa de la secularización del ámbito público”(2). En un país donde la Constitución Política aún establece la confesionalidad del Estado y donde la Iglesia Católica cada vez pierde más feligresía, el espacio que antes lo ocupaba la jerarquía católica hoy lo ocupan las agrupaciones evangélicas.
Sea cual sea el resultado final de las elecciones, cada vez queda más claro que Costa Rica no es inmune a la ola del populismo autoritario de derecha que atraviesa la región y que el mito socialdemócrata de una nación pacífica e igualitaria con educación y salud pública de calidad y movilidad social ya no es sostenible.
Referencias:
1) Chacón, V. -redactor- (2026, enero 15). “Laura Fernández entregaría ministerios de Salud y Educación, “salas” del Poder Judicial, Defensoría y Servicio Exterior a organización evangélica”. Semanario Universidad. Recuperado de: https://semanariouniversidad.com/pais/laura-fernandez-entregaria-ministerios-de-salud-y-educacion-salas-del-poder-judicial-defensoria-y-servicio-exterior-a-organizacion-evangelica/
2) Arguedas, G. (2026, enero 27). “Chaves es el resultado de más de 25 años de traición al Estado social de derecho”. Diario La Nación. Recuperado de: https://www.nacion.com/opinion/columnistas/chaves-es-el-resultado-de-mas-de-25-anos-de/ODPSC76RFBBQLMN6KROQ2MUU54/story/
