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GRAMSCI Y SU COHERENCIA.

POR: MIGUEL BLANDINO *
Aunque muchos guapos, hermosos, perfumados y bien elegantes gramscianos son unos viles anti comunistas, revisionistas, eurocomunistas antisoviéticos aliados de la OTAN, el frágil pensador italiano, que murió tísico bajo custodia de la policía de Mussolini, nunca flaqueó en sus ideas y, por el contrario, siempre fortaleció al proletariado mundial con su claridad conceptual.
Antonio Gramsci es uno de los ejemplos de lo que el mismo denominó “intelectuales orgánicos”. O sea, una persona nacida entre los oprimidos, que reflexiona acerca de su situación y el papel que deben jugar en la historia los que son como él.
En resumen, el papel del intelectual orgánico es el de explicar a la sociedad lo que ellos, como intelectuales de la clase proletaria, están viendo.
Los intelectuales orgánicos oponen su cosmovisión a la que promueven los intelectuales orgánicos de la clase dominante.
Ambos bandos utilizan las mismas formas para la difusión de su ideología o cosmovisión: publican las ideas.
Las hacen públicas a través de los medios masivos, discursos y charlas de café o a la hora de la comida. Hablando y por escrito, en papel o en las paredes.
Por eso es que la reflexión de los intelectuales orgánicos es el primer paso fundamental en su quehacer. Porque desde el principio definen de forma categórica cuál es su posición de clase. O sea, estoy con el opresor o con los oprimidos.
Y está claro que, para saber eso, antes debe tener claro cuál es la característica esencial de esa sociedad de la que se es parte ¿esclavista?, ¿feudal?, ¿capitalista?, ¿socialista? o ¿comunista?
Y, más adelante, de acuerdo a esa caracterización, es que hay que definir la etapa precisa del desarrollo que está atravesando esa sociedad.
En el caso nuestro, como humanidad, en el mundo actual, hay una enorme variedad de opiniones.
Hay quienes dicen que estamos en un tiempo posterior a la lucha de clases, por lo tanto, estamos más allá del fin de la historia. Otros, se rehúsan a usar las palabras sistema capitalista al hablar del momento actual y le dicen “orden basado en reglas”. Con ello denominan sin mencionar que esto a lo que Trump está destruyendo, es el orden que el imperialismo estadunidense creó a la medida de sus intereses, en su momento triunfal cuando se impuso a los viejos imperios europeos, y que ya no le sirve en este momento de franca decadencia. El momento actual, pues, es el que Lenin llamó imperialismo, la fase superior y última del capitalismo, la fase parasitaria. Otros dicen que este momento es un retroceso al feudalismo, pero con nuevas herramientas tecnológicas. Otros más le llaman fascismo a secas, sin más análisis, solo por las formas autoritarias militaristas.
Yo me abstraigo de la tormenta y me sumerjo en lo profundo del océano para no quedar sordo ante tanto ruido o enloquecido por el maremagnum de la superficie. ¿Y que es lo que veo? El viejo capitalismo. Relaciones de intercambio comercial capitalistas. Relaciones obrero patronales capitalistas. Relaciones internacionales propias de Westfalia, que dieron origen a las naciones que al relacionarse originan el Derecho internacional en pleno proceso de la formación del capitalismo, que iba a derribar a antiguo régimen.
En ese sistema capitalista se incubaron dos clases sociales y la lucha entre ellas.
Los intelectuales orgánicos de la burguesía van a inocular su visión del mundo desde lo cotidiano: gerentes, ingenieros, administradores, van con la cantaleta común de que los pobres son pobres porque no se esfuerzan. Las instituciones (escuela, iglesia) disciplinan y amansan.
Los intelectuales no orgánicos afines al sistema capitalista, artistas, periodistas, por ejemplo, presentan su visión, subjetiva y objetiva, respectivamente así: “la vida es bella” o “barrio de malvivientes”. “El excelentísimo señor embajador”, “el honorable señor x”, y hasta “Su Santidad”…
Es necesario que de entre los oprimidos salgan intelectuales orgánicos para que reflexionen, hablen, organicen y movilicen a los de su clase en orden a expresar la defensa de sus intereses.
Pero, lo primero sigue siendo lo primero: que tipo de sociedad es la sociedad salvadoreña y cuáles sus elementos esenciales. Si no se sabe dónde estamos no sabremos decir cuál es el norte.