ESTAMOS EN LA MISMA MATATA.
Por: Pacífico Chávez.
«Nos tenemos que salvar en racimo, en mazorca, en matata» frase dicha por Rutilio Grande, sacerdote asesinado un 12 de marzo de 1977, su misión era evangelizar llevando el mensaje de un Reino de Dios justo, un mensaje que devolvía dignidad y esperanza a campesinos vulnerados en sus derechos, que estaban viviendo situaciones injustas, fue un mensaje contra “el sálvese quien pueda”, era un llamado a la organización, a la solidaridad, al reconocimiento que la injusticia es problema de todos.
Recientemente en noviembre del 2023 fueron despedidos muchos trabajadores del Ministerio de Cultura sin previo aviso, todo sucedió inesperadamente y muy rápido, simplemente no les dejaron entrar a sus lugares de trabajo ni para sacar sus pertenencias, les despidieron sin indemnización, sin el debido proceso, después de dos años siguen sin recibir su pago. Estas personas les ha tocado inventar maneras para conseguir ingresos porque también se giró una orden de que no sean contratados en ninguna otra institución gubernamental, adicionalmente en la empresa privada a varios de ellos la edad les juega en contra, cerrándoles la oportunidad de ser contratados.
Entre ellos hay historias dramáticas de embargos de casas por falta de pago, abandono de estudios de hijos por falta de pago, muerte de padres por no poder comprar medicamentos, separación de familias porque migraron a otros países buscando el sustento y la sobrevivencia.
En diciembre del reciente 2025 más de mil trabajadores del Hospital Rosales fueron llamados temprano por la mañana a una reunión para decirles que hasta ese momento llegaban sus servicios en el hospital, les entregaban en un pedazo de cartón sin sellos ni firmas nada más dos cifras escritas a lapicero, las dos expresan dinero, una, la mayor de las cifras, será el dinero que recibirán si aceptan renunciar, la otra cifra, la más baja si se van despedidos, ninguna de las cifras lleva un cálculo que considere los años de servicio, tampoco hay una fecha especifica de pago, se los dieron y adiós.
No pudieron llevarse sus pocas cosas, por ejemplo: algunos por el calor habían llevado pequeños ventiladores, otros tenían tasas para su cafecito, termos para mantener fresca el agua, alguna que otra foto de su familia en el puesto de trabajo, nada, no sacaron nada, no se les permitió.
Y los pacientes que estaban siendo atendidos al momento del llamado a la nefasta reunión de despido, pues ellos quedaron allí, sin ser atendidos, con el tratamiento a medias, tan desconsiderado fue aquel momento que para algunos pacientes críticos de diálisis no fue posible terminar el proceso tan vital para ellos.
Después de un mes del despido los trabajadores aún no tienen certeza de recibir su dinero por los años trabajados, porque el Rosales ya no existe, el Ministerio de Salud se desliga porque dice que el Rosales ya no esta bajo su gestión.
El historial laboral de cada trabajador tampoco aparece, sus expedientes de trabajo simplemente no están, algunos les faltaban dos, cuatro años para tramitar su jubilación, los hospitales privados les dicen que temen contratarlos, no quieren tener problemas.
Los cobros de prestamos, cuotas de casa, colegiaturas, útiles escolares, medicinas, eso no se detiene, estas personas no tienen dinero para hacer frente a sus obligaciones porque no han recibido el pago de su indemnización, no ha sido posible un nuevo trabajo ¿Que les espera?¿La venta informal de algo para subsistir?¿irse del país?¿Debería interesarnos su situación?¿Pero que podemos hacer por ellos?¿Por su situación?
En primer lugar reconocer que no fue un proceso adecuado, que no hay un trato digno ni legal a su situación como trabajadores, ni como personas, no se les ha facilitado opciones de reinserción laboral, además esa cantidad de personal con experiencia en el sector de salud es difícil que sea absorbido por la empresa privada, no hay plazas disponibles.
En segundo lugar debemos como población reflexionar ¿Cuál será el efecto en la atención y calidad de la salud pública?¿En cuánto tiempo se podrá tener un personal capacitado para ocupar esos puestos de trabajo?¿Realmente el gobierno tiene planificado fortalecer el sistema de salud pública?
El Hospital Rosales en el 2025 tenía un presupuesto para personal de 28.8 millones, ahora en el 2026 el presupuesto en la Red Nacional de Hospitales es un poco más de 59 millones para personal a tiempo completo ¿Estará allí el dinero para indemnizar a estas personas? ¿Debería ser esta entidad quien debe responder a esta obligación?¿O caerán en la misma situación de la gente del Ministerio de Cultura que llevan mas de dos años esperando la indemnización?
Como salvadoreños debe interesarnos lo que están viviendo estos más de mil trabajadores del sector salud, solidarizarnos con su agobiante situación económica, apoyar sus justos reclamos, nadie tiene porque soportar injusticias y malos tratos, todos vivimos en la misma matata, la injusticia con unos es injusticia para todos.
