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“QUINCENA 25”. Populismo para frenar descontento generalizado.

Por: Miguel A. Saavedra.

En los últimos días, el gobierno de Nayib Bukele anunció con bombos y platillos la llamada “Quincena 25”, una medida que promete pagar el 50 % de un salario adicional entre el 15 y el 25 de enero, presentada como un alivio para las familias salvadoreñas que siempre sienten enero más cuesta arriba. El anuncio se hizo rápido, sin mayor debate público y con el mensaje claro: “aquí hay pisto”. Y claro, a nadie le cae mal un ingreso extra, menos después de gastos de fin de año, matrículas, recibos y deudas acumuladas.

Pero cuando uno ve el contexto completo, la cosa cambia. No es un programa estructural, no es una política permanente ni una solución de fondo, es pisto inmediato, directo, emocional. El gobierno lo vende como apoyo social, pero llega justo cuando el ambiente político empieza a moverse y cuando se habla cada vez más de elecciones, de Asamblea Legislativa y de la posibilidad aunque no lo digan de perder el control absoluto. En política, el tiempo lo es todo, y este anuncio no es casualidad.

Lo más delicado es que no se explica con claridad de dónde saldrá el dinero ni cuánto costará realmente al Estado, mientras la economía sigue apretada, la canasta básica no baja y los salarios siguen igual. Hoy se reparte pisto, mañana se aplaude, pero pasado mañana nadie rinde cuentas. Así funcionan muchas medidas populistas: alivian hoy, comprometen el mañana y se usan como herramienta para mantener simpatías, no para resolver los problemas reales del país.

Y aquí es donde entra la ironía que la gente ya comenta en redes: en diciembre pasado se despidió masivamente a médicos y personal de salud, gente que sostuvo el sistema en los peores momentos. Hoy, ese mismo gobierno aparece repartiendo “pisto extra” como si nada hubiera pasado. Para muchos salvadoreños, la lectura es clara y hasta sarcástica: el sueldo que ya no se les paga a los médicos ahora anda convertido en bono político. No es un invento, es el sentir de una población encachimbada, molesta, que ya no aplaude tan fácil.

Las redes sociales están llenas de mensajes de enojo y de hartazgo. Ya no es solo crítica, es advertencia: cada vez más gente habla abiertamente de sacar a los diputados de Nuevas Ideas en las elecciones del 2027 y de equilibrar la Asamblea Legislativa. Porque el pueblo puede agradecer un alivio momentáneo, pero también tiene memoria, y empieza a entender que los bonos se van, pero las decisiones malas se quedan.

En resumen, la “Quincena 25” suena bien, se siente mejor y genera likes, pero también huele a estrategia preelectoral. Porque cuando un gobierno confía en su gestión, planifica, explica y debate; cuando no, reparte dinero en momentos clave. El pueblo no necesita bonos ocasionales, necesita empleo digno, servicios de salud fortalecidos y transparencia real….