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Libro: DEL POPULISMO A LA DEMOCRACIA AUTORITARIA.

POR: JOSÉ GUILLERMO MÁRTIR HIDALGO.

Isabella Casagrande González es una académica e investigadora de la Universidad del Rosario en Colombia. Ella es autora del artículo titulado “Del Populismo a la Democracia Autoritaria: el ascenso de Bukele en El Salvador”. Este artículo fue publicado en la revista semestral de la Universidad de Nuevo León, México, correspondiente al periodo de julio a diciembre del año dos mil veinticinco. La revista “Transdisciplinar” es la publicación dedicada a las ciencias sociales del Centro de Estudios Humanísticos (CEH) de dicha universidad. El artículo se encuentra en el volumen cinco, número nueve, abarcando desde la página treinta y seis hasta la setenta y uno.

La investigación de Casagrande González comprende el periodo entre dos mil diecisiete y dos mil veintidós. La trayectoria de Bukele es analizada desde la perspectiva de la cobertura mediática y sus propias declaraciones. Se examina el fenómeno de Bukele desde su ascenso como político emergente hasta su consolidación como presidente de la república. Este análisis abarca desde su campaña electoral hasta su estilo de gobernanza.

La tesis principal de Casagrande González sostiene que la campaña electoral y la figura de Bukele se alinean con las definiciones teóricas del populismo; sin embargo, su ejercicio del poder revela una evolución hacia una “democracia autoritaria”. Este régimen híbrido preserva formas democráticas superficiales, como las elecciones, mientras desmantela los pilares que garantizan una democracia liberal plena. Se trata de una forma de gobierno que, aprovechando la legitimidad de los votos y el respaldo de las masas, socava la independencia de los poderes y restringe libertades, operando en una zona intermedia entre el populismo y el autoritarismo puro. El objetivo es determinar si su campaña electoral y su administración se ajustan a las definiciones de populismo y autoritarismo.

La autora sostiene que Bukele ha resonado profundamente en la población mediante un discurso que se opone a la élite política tradicional. Su estilo comunicativo, altamente personalizado, ha consolidado la imagen de un líder “del pueblo” en contraposición a los “mismos de siempre”. Esta modalidad discursiva es emblemática del populismo clásico, que se manifiesta a través del anti-elitismo, la apelación directa a la ciudadanía y la crítica a las instituciones tradicionales.

Según Casagrande González, el estilo de gobernanza de Bukele revela indicios de Democracia Autoritaria, caracterizado por la concentración del poder y el debilitamiento de los contrapesos institucionales. Su administración trasciende el populismo, adoptando prácticas propias de regímenes autoritarios. La autora sostiene que algunas de sus acciones exhiben rasgos de autoritarismo extremo. No obstante, Bukele conserva un notable respaldo popular gracias a su promesa de seguridad y cambio.

El respaldo popular se origina en la insatisfacción ciudadana con los partidos tradicionales, así como en la percepción de que las élites políticas convencionales no han abordado adecuadamente los problemas estructurales. Además, se manifiesta un anhelo colectivo por la seguridad y por transformaciones expeditas ante la creciente violencia criminal.

Casagrande González sostiene que la campaña electoral de Bukele se alinea con la definición de populismo; sin embargo, su administración ha revelado características de una Democracia Autoritaria que trasciende el populismo y señala una centralización del poder que impacta las estructuras institucionales. Uno de los cambios más drásticos ocurrió cuando la Asamblea Legislativa, bajo el control de Bukele, destituyó a la Sala de lo Constitucional y al Fiscal General de la República. Esta acción propició una disminución de los contrapesos y un mayor control sobre las interpretaciones constitucionales. Posteriormente, los legisladores afines a Bukele destituyeron a los jueces mayores de sesenta años, con el fin de eliminar a numerosos funcionarios independientes. Estas reformas priorizan la permanencia de Bukele en el poder por encima del respeto a las normas constitucionales originales.

Otras acciones autoritarias han incluido la emisión de órdenes de arresto contra empresarios del transporte que no cumplieran con una directiva de transporte gratuito difundida a través de las redes sociales, sin un debido proceso legal establecido. Asimismo, el gobierno ha promovido medidas para prohibir el uso del lenguaje inclusivo en las escuelas y en los comunicados oficiales, lo que constituye una forma de control cultural y educativo. Además, se han aprobado reformas que permiten el traslado de menores acusados de delitos a prisiones de adultos, contraviniendo los estándares internacionales de justicia juvenil y exponiéndolos a posibles abusos. Periodistas, activistas y miembros de la sociedad civil han optado por emigrar del país para eludir represalias y la persecución política.

Casagrande González sintetiza los rasgos populistas de Bukele: un discurso contundente dirigido al “pueblo”, un firme rechazo a las élites tradicionales, una comunicación personal a través de las redes sociales y la movilización popular en torno a la seguridad y el anhelo de cambio. Recientemente, ha introducido la medida denominada “Quincena Veinticinco”, que promete el desembolso del cincuenta por ciento de un salario adicional entre el quince y el veinticinco de enero de dos mil veintiséis, la cual se erige como una estrategia preelectoral, tal como señala el editor del semanario El Independiente, Miguel A. Saavedra. Asimismo, resume las características autoritarias de la siguiente manera: el debilitamiento de instituciones independientes, un régimen de excepción perpetuo, reformas constitucionales destinadas a extender su poder, la restricción de derechos civiles y la utilización de fuerzas del orden sin un contrapeso efectivo.