3.5: número de muerte en El Salvador.
Por: Dr. Víctor Manuel Valle Monterrosa.
Una noticia de principios de enero de 2026 es que, el año pasado, hubo 1.238 muertos en nuestro país ocasionados por lo que se califica como un accidente de tránsito. Quiere decir que en los 365 días del 2025 hubo 3.4 muertos diarios por esa causa. Dicho de otra manera, en nuestro país cada dos días hay 7 muertos que caen en dicha categoría, lo que da a carreteras y carromatos un carácter de instrumentos de muerte. Lo cierto es que los caminos y los vehículos automotores necesitan el componente humano para ostentar ese mortal carácter.
La aparente buena noticia es que el promedio de esas muertes fue menor en 2024 pues en el bisiesto de 366, como fue ese año, hubo 1.303, o sea 3.56 diarios. En todo caso el número cabalístico de 7 muertos cada día se cumple con el promedio diario del bienio 2024-2025.
Es una gran pérdida para el país, no sólo por el dolor que causa a familiares de las víctimas. sino por el desgaste en la economía que representa la pérdida de vidas humanas y las pérdidas materiales conexas.
Las muertes debido a los accidentes de tránsito es un problema de carácter mundial, aunque el nivel de gravedad se origina en varios factores entre el que se encuentra, sin duda, el nivel de desarrollo integral de una sociedad.
La Organización Mundial de Salud (OMS) provee informes pormenorizados en esta materia que, como todo lo que daña la integridad física de los habitantes del planeta, es en realidad un problema de salud pública con múltiples dimensiones y facetas. Esos informes dan a conocer que la menor mortalidad en esa materia se da en Europa y la mayor, en África. Una cifra que permite la comparación entre, países y regiones, es el número de muertes, debido a accidentes de tránsito, por cada 100.000. Esta cifra, en el mundo, es de 17.4 fallecidos, según las mediciones más recientes informadas por la OMS.
Lo lamentable es que, otra vez más, los niveles de desarrollo están correlacionados con esta mortalidad causada por decisiones humanas: a más subdesarrollo y pobreza, mayor es la tasa de mortalidad en los accidentes de tránsito.
El Salvador, con sus 1238 muertos en 2025 y los 6.2 millones de habitantes informados oficialmente arroja una tasa de mortalidad, por accidentes de tránsito, de 20 por cada 100.000 habitantes, cifra que es más alta que el promedio mundial y en comparación con la de otros países centroamericanos y de América Latina en general. Esta información, que es para un artículo periodístico, se puede verificar si se consultan fuentes oficiales de El Salvador y de la citada OMS.
¿Por qué tenemos ese liderazgo negativo y letal en calles y caminos de El Salvador? Para ponerlo en fácil y de moda se puede decir que “es un fenómeno multicausal” sin cantar el bolero “¿De quién es la culpa? Quisiera saberlo”
Por supuesto que la salida fácil y perogrullesca puede ser “es el subdesarrollo hermano”. Mejor intentemos descifrar algunas causas de esta anunciada mortalidad.
- Organización espacial desordenada de áreas rurales y urbanas. En las ciudades muchas aceras están en mal estado o son usadas para estacionar carros o instalar pequeñas ventas y talleres y en las áreas y caminos rurales no hay andenes o sendas seguras para que los peatones caminen diariamente a sus trabajos y escuelas.
- Las normas de tránsito son irrespetadas o no hay agentes de la autoridad en cantidad suficiente o debidamente distribuidos para prevenir incumplimientos a la ley o aplicar las sanciones legales correspondientes.
- Edad promedio de los vehículos automotores en circulación. Hay mucha “guarola” circulando haciendo ruido y echando humo, y tolerancia legal para importar y autorizar circulación de vehículos chatarra de todo género incluidos para transporte escolar.
- Falta de condiciones para que haya obligatoriedad de revisiones periódicas de vehículos que permitan su mantenimiento en buen estado.
- El sensitivo asunto –porque se quiere y tolera- del transporte público y su propiedad que en la actualidad está disperso y anárquico. Como ejemplo, la irresponsabilidad e imprudencias de muchos conductores de transporte público o el transporte de personas a zonas rurales en “camas de pickups” y de pie sin ninguna protección.
- La deficiente educación ciudadana y de convivencia al ser intolerantes hacia otros en nuestro transitar, al irrespetar las señales y normas de tránsito, al priorizar el paso de vehículos y no de seres humanos, incluidos niños y ancianos, al estacionar carros en las aceras o poner talleres improvisados en ellas.
La mortalidad desde vehículos en movimiento es alta; prevenirla o disminuirla no es tarea fácil. Son muchas las causas, como hemos señalado arriba, de esta negativa característica de nuestro modo de vivir como sociedad.
En la actualidad, habrá mucha palabra difundida por Gaza, Ucrania, Maduro y Trump y nuestros muertos por accidentes de tránsito pueden ser vistos como algo que no merece mucha atención. Mientras tanto sabemos que, por lo inexorable de las tendencias, más de un centenar de habitantes de El Salvador morirán violentamente, en enero que recién comenzamos, como víctimas de irrespetos, deficiencias e imprudencias, desde vehículos automotores recorriendo nuestra caminos y ciudades.
