NYT. Tras la caída de Maduro, el reto de Rubio apenas comienza en Venezuela
Marco Rubio empujó la ofensiva de Trump que terminó con la captura de Maduro. La nueva meta es forzar concesiones sobre el petróleo para compañías de Estados Unidos.
Un mal desenlace en Venezuela podría poner en riesgo las aspiraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, a un cargo más alto.Credit…Eric Lee para The New York Times


Por Edward Wong y Julian E. Barnes
Edward Wong cubre los viajes diplomáticos del secretario de Estado Marco Rubio, y junto con Julian E. Barnes ha reportado sobre la campaña militar del gobierno de Trump contra Venezuela.
Era una cálida tarde de otoño en el Despacho Oval, y el secretario de Estado Marco Rubio ayudaba al presidente Donald Trump a dirigir las conversaciones del gobierno sobre Venezuela hacia una fase militar concreta.
Ambos se sentaron con el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, para evaluar cómo pasar de ataques letales a embarcaciones en aguas cercanas a Venezuela a una ofensiva más dura contra Nicolás Maduro, el líder del país.
La diplomacia se había terminado, dijo Trump. Delante de los demás, llamó a Richard Grenell, enviado especial que se había reunido a lo largo del año con Maduro. El presidente elogió los esfuerzos de Grenell, pero dijo que había llegado el momento de actuar militarmente, según un funcionario con conocimiento de la reunión.
Esa reunión del 2 de octubre fue decisiva para que Rubio empujara al gobierno hacia su objetivo de derrocar a Maduro, perseguido durante años. La ofensiva culminó la madrugada del sábado, cuando Rubio, el presidente y los funcionarios del Pentágono, instalados en una sala de crisis improvisada en la mansión de Trump en Florida, vieron en video cómo soldados de la Fuerza Delta del ejército entraban para capturar a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, en un búnker en Caracas, la capital de Venezuela.
Los dos venezolanos fueron sacados del país esposados a bordo de helicópteros y, finalmente, llevados a un centro de detención en Nueva York, para ser juzgados por cargos de tráfico de cocaína. Al menos 80 personas murieron en la operación, dijo un alto funcionario venezolano.

Decapitar al gobierno de Maduro quizá haya sido el paso más fácil. Ahora llega una propuesta mucho más arriesgada para Rubio, que además es el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca y archivero nacional: Trump afirma que Estados Unidos está “al mando” del empobrecido país de 30 millones de habitantes, y se espera que su principal diplomático lo dirija.
Eso incluye lograr que los aliados de izquierda de Maduro, que siguen en el poder, concedan a Trump lo que él llama “acceso total” a las reservas petroleras de Venezuela, las más grandes del mundo.
“Esto es ‘Piratas del Caribe’”, dijo Miguel Tinker Salas, historiador venezolanoestadounidense del Pomona College, en un pódcast el sábado, poco después de que Trump anunciara la captura de Maduro. “Este es Marco Rubio, ahora el virrey de Venezuela”.
Es el acto de equilibrismo más delicado de la carrera de Rubio, que incluyó 14 años como senador por Florida antes de su cargo actual.
“Gobernar Venezuela será un desafío para Rubio, sobre todo porque lo está haciendo a través de la estructura de poder existente”, dijo Tinker Salas en una entrevista. Añadió que gobernar Venezuela es mucho más difícil que “el espectáculo imperial” que, según él, estaba montando Trump.
La larga sombra de lo que muchos consideran intentos fracasados de Estados Unidos por cambiar regímenes —incluidos Irak y Afganistán— se cierne sobre Venezuela. Si el gobierno desemboca en una guerra convencional o en una contrainsurgencia dentro del país (donde un gobierno antiestadounidense ha detentado el poder a lo largo de todo este siglo), Rubio se ganará la ira de amplios sectores de la ciudadanía estadounidense. Eso incluye a quienes, desde la derecha, sospechan que es un “neocon” (neoconservador) que promueve intervenciones militares ideológicas de Estados Unidos en el extranjero.
Si se considera que el gobierno saquea los recursos naturales de Venezuela y mantiene empobrecida a la población, eso alimentará la indignación contra Estados Unidos no solo en Venezuela, sino en toda América Latina.
Y un mal desenlace podría poner en riesgo las aspiraciones de Rubio a un cargo más alto: se presentó a las elecciones presidenciales contra Trump en 2016, y podría volver a intentarlo.
“Obviamente es un riesgo alto”, dijo el senador Mark Warner, demócrata por Virginia, quien trabajó de cerca con Rubio en el Comité de Inteligencia del Senado. “No estoy seguro de que el pueblo estadounidense esté dispuesto a otro proyecto de construcción nacional basado en ir tras reservas petroleras”.
Algunos legisladores han criticado a Rubio y a Hegseth por haberles dicho en sesiones informativas del Congreso el mes pasado que el gobierno no tenía planes de sacar a Maduro del poder ni de atacar a Venezuela.
El lunes, Stephen Miller, asesor del presidente en materia de seguridad nacional y una figura clave en la definición de la política de línea dura hacia América Latina, dijo que Trump había encargado a Rubio que asumiera el liderazgo en la supervisión de Venezuela.
Al preguntarle sobre el papel de Rubio para este artículo, Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, dijo en un comunicado que él era parte de un equipo de seis altos asesores que ejecutaban la política hacia Venezuela. Entre ellos están Miller, Hegseth, Caine, el vicepresidente JD Vance y John Ratcliffe, director de la CIA. “Juega en equipo y a todo el mundo le encanta trabajar con él en el ala oeste”, dijo.
Ningún miembro del gabinete está más empapado de la política hacia América Latina que Rubio, hispanohablante e hijo de migrantes cubanos, quien desde hace tiempo ha defendido derrocar o debilitar a los gobiernos de izquierda de Cuba y de su aliado, Venezuela.
El domingo, cuando NBC News le preguntó si él estaba manejando Venezuela, Rubio tuvo un intercambio tenso y dijo que la gente se estaba “obsesionando” con eso.
“Esto es lo importante”, dijo. “Esperamos ver cambios en Venezuela, de todo tipo, a largo plazo, a corto plazo”.
Cuando se le preguntó en CBS News sobre cómo pensaba manejar el país, Rubio se enfocó en el uso de la fuerza militar para mantener una “cuarentena” sobre las exportaciones de petróleo de Venezuela.
Dijo que la armada naval de Estados Unidos en el mar Caribe y el cuasibloqueo de los buques petroleros que entran y salen de Venezuela presionarían a Delcy Rodríguez, vicepresidenta del país bajo Maduro y ahora dirigente encargada, para que accediera a los deseos del gobierno de Trump.
“Eso sigue en vigor, y es una enorme presión que seguirá en vigor hasta que veamos cambios, no solo para promover el interés nacional de Estados Unidos, que es el número uno, sino que también conduzcan a un futuro mejor para el pueblo de Venezuela”, dijo Rubio.

Robin Lauren Derby, historiadora de América Latina en la Universidad de California en Los Ángeles, dijo que Trump podría haber levantado las sanciones que impuso a Venezuela en su primer mandato para intentar alcanzar el “futuro mejor” que plantea Rubio.
“Es una situación profundamente preocupante”, dijo. “Que Estados Unidos pueda ‘manejar’ Venezuela sería muy costoso y allí sería profundamente impopular”.
Trump dijo a reporteros el domingo por la noche que podría reabrir la embajada en Caracas. Maduro ordenó a los diplomáticos estadounidenses que abandonaran el país en 2019 después de que Trump reconociera a un joven líder de la oposición, Juan Guaidó, como presidente legítimo, en un intento de deponer a Maduro que finalmente fracasó.
El lunes, un funcionario del Departamento de Estado dijo que la agencia estaba “haciendo preparativos” para reabrir la embajada si Trump decidía hacerlo.
El senador Tom Cotton, republicano por Arkansas, dijo el domingo a la CNN que Rubio estaba en contacto tanto con funcionarios del gobierno de Maduro como con el movimiento opositor.
La oposición está encabezada por María Corina Machado, quien recibió el Premio Nobel de la Paz en octubre. Su aliado, Edmundo González, se postuló contra Maduro a la presidencia en 2024 y ganó por amplio margen, según expertos electorales internacionales y funcionarios del gobierno de Joe Biden. González huyó a España después de que Maduro se mantuviera en el poder.
Rubio habló con los dos líderes de la oposición en su segundo día en el cargo, el 22 de enero de 2025. Calificó a González de “presidente legítimo” y reafirmó “el apoyo de Estados Unidos a la restauración de la democracia” en Venezuela, según un resumen de la llamada del Departamento de Estado.
En 2024, Rubio y otros siete senadores republicanos escribieron una carta formal de apoyo a la nominación de Machado al Premio Nobel. El hecho de que obtuviera el premio frustró a Trump, quien había hecho campaña para ganarlo.
El otoño pasado, mientras Rubio planeaba acciones militares contra Venezuela, le recomendó a Trump respaldar a Rodríguez para el liderazgo si Maduro dejara de estar en el poder. Sostuvo que Machado tenía poco respaldo en el ejército, una valoración reflejada en un reciente análisis clasificado de la CIA. Trump dijo después que Machado carecía de “respeto” en el país.
Y Rubio no ha hablado públicamente en los últimos meses de restablecer pronto la democracia en Venezuela, un objetivo del que Trump ha dicho poco y que muchos de sus partidarios rechazan como una ideología “neocon” sospechosa.
“Este desenlace probablemente resulta inquietante para Rubio, dada su larga trayectoria como uno de los aliados más fuertes de Machado en Washington”, dijo Francesca Emanuele, investigadora sobre América Latina en el Centro de Investigación Económica y Política de Washington.
“A nivel nacional, uno de los desafíos centrales de Rubio es gestionar la presión de la base republicana de Florida y de los legisladores de su propio estado”, dijo, “muchos de los cuales esperaban una operación de cambio de régimen encabezada por el ejército de Estados Unidos que instalaría un gobierno opositor dirigido por María Corina Machado y Edmundo González”.
“En cambio, al menos por ahora, Machado y González han quedado marginados”, añadió.
Rubio declaró el domingo a NBC News que Machado era “fantástica”, pero que “por desgracia, la gran mayoría de la oposición ya no está presente dentro de Venezuela”. Machado salió en secreto en barco el mes pasado.
En una conferencia de prensa en Miami el sábado, después de la incursión en Caracas, tres congresistas republicanos cubanoestadounidenses se apresuraron a elogiar a Rubio. Uno de ellos, el representante Carlos Gimenez, llegó a decir que el éxito de la incursión se debía “al liderazgo de Marco Rubio”.
El congresista se corrigió de inmediato y atribuyó el mérito a Trump.
Tyler Pager y Eric Schmitt colaboraron con reportería desde Washington, and Patricia Mazzei desde Doral, Florida.
Julian E. Barnes cubre las agencias de inteligencia estadounidenses y asuntos de seguridad internacional para el Times. Ha escrito sobre temas de seguridad durante más de dos décadas.
Edward Wong cubre asuntos globales, la política exterior estadounidense y el Departamento de Estado.
